Jueves, 15 Septiembre, 2011 - 15:55

Un diamante mal digerido
Por rayos X cayó ladrón que se tragó un diamante

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Un ladrón que quiso pasarse de listo con un diamante fue pillado gracias a un visor de rayos X, que determinó que la joya estaba alojada en su estomago. Su bocado valía nada más de 12.000 euros. Después de los rayos X y un vaso de ciruela con leche, recuperaron la gema.

Un ladrón de poco fuste no dudó en tragarse un diamante valorado en 12.000 euros que había robado poco antes al descuido en un restaurante de Marbella (Málaga).



La Policía Nacional interceptó al ladrón argelino y a sus tres cómplices, de la misma nacionalidad, en un control rutinario en Benalmádena poco después del hurto. Llevaban cinco teléfonos móviles, mucho dinero en efectivo y un colgante vacío. Uno de los agentes sospechó y al revisar un teléfono se percató de que aparecía la foto de un niño rubio, con escaso parecido a cualquiera de los sospechosos. La última llamada realizada desde ese móvil confirmó sus sospechas.



Al otro lado de la línea una mujer británica contó al agente que a su amiga le habían robado el bolso en un restaurante de la urbanización Nueva Andalucía poco antes. Describió a dos individuos de origen magrebí, impecablemente trajeados, que se habían esfumado con el botín sin dar tiempo a las mujeres a que reaccionaran.



La víctima guardaba en su bolso 2.000 euros, 400 libras esterlinas y un colgante con un diamante que, según ella, estaba valorado en 12.000 euros. Todas las pertenencias de la mujer estaban en el coche de los ladrones, ocultas en distintos compartimentos, salvo el diamante. El colgante solitario proporcionó la pista a los funcionarios.



Ninguno sabía nada de la piedra preciosa, pero un gesto sospechoso —uno de ellos se llevó la mano a la boca— marcó el escondrijo. Los policías trasladaron a los individuos a un hospital donde les realizaron varias radiografías. El diamante de la británica estaba en el estómago de uno de los argelinos. Ante la evidencia, éste no tuvo más remedio que admitir que se lo había tragado para evitar que lo encontraran los agentes.



El historial de los argelinos da para otro capítulo: uno se estaba iniciando en el mundo de los «descuideros» (tiene un antecedente policial), pero sus tres cómplices acumulan 13, 31 y 49 antecedentes policiales por distintos delitos, la mayoría hurtos y robos de características similares al que sufrieron las dos amigas británicas.