Jueves, 15 Septiembre, 2011 - 10:25

Entrevista
De cara a la etapa legislativa
Industrialización del campo y calidad educativa, dos temas que desvelan a Eduardo Aguilar

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Desde el Gobierno confían en que este domingo el Frente Chaco Merece Más se impondrá por una mayoría lo suficientemente abultada como para que el candidato a primer diputado, Eduardo Aguilar, sea desde diciembre el próximo Presidente de la Legislatura. A pocos días de las elecciones DiarioChaco.com habló con el titular de la cartera Económica, que hizo un balance de gestión y anticipó sus objetivos parlamentarios.

Eduardo Aguilar nos recibió en una sala amplia, sin lujos, del tercer piso de Casa de Gobierno, justo donde funciona el ministerio de Economía. Nos había concedido media hora antes de viajar al Interior pero al final la entrevista se estiró al doble: ameno para explicar las cosas, es sin embargo minucioso y sistemático. Y no quiere cabos sueltos.



“Para ser político se necesita mucha formación y equipos”, afirmará varias veces cuando hable de sí mismo intentando conjurar la maldita acusación del “peronómetro” (está afiliado al PJ desde los 18 años y votó en todas las elecciones internas del partido pero eligió sacrificar la Unidad Básica por estudiar en Chaco, Buenos Aires y Francia; recién entonces regresó para “hacer política”).



“Me preparé para ser dirigente, por eso estuve mucho tiempo formándome”, señala y asegura no ser “un técnico” aun cuando se siente preparado para ese rol. “No sé si será mejor o no, pero es lo que a mí me da más seguridad en términos de saber que no estoy haciendo el verso. Así como tengo una visión articulada de la provincia, tengo una visión articulada del país. Me dediqué toda mi vida a estudiar el tema y lo sigo haciendo”.



LA ECONOMÍA Y EL CAMPO

Como titular de un ministerio que eventualmente incluyó la cartera productiva reconoce que actualmente el escenario es bueno, con muy buenos precios internacionales, y que con los cambios adecuados cada hectárea se puede volver más productiva: “Hay aproximadamente un millón de hectáreas que el Chaco puede incorporar todavía, de productos con un alto valor; es un potencial inmenso”.



Identifica cuatro políticas para el sector sobre las que se trabaja desde hace cuatro años: bajar los costos de comercialización (Chaco es operadora de una parte del Belgrano Cargas), solucionar los problemas financieros de los productores endeudados (se recuperaron $ 148 de los $ 200 millones de deuda con el Banco Nación), abordar con eficacia los problemas acarreados por el riesgo climático (la provincia contrató seguros multiriesgo y subsidia parte de las primas) y encarar un proceso irreversible de cambio tecnológico. Siempre hablando de un rango de pequeños y medianos productores que va de cien a quinientas o setecientas hectáreas, que son los que viven en torno a las ciudades, chaqueños la mayoría, que si no tienen crédito “se endeudan con el acopiador y si la cosecha no es buena, venden o alquilan el campo y se van a vivir a la ciudad”.



A esas políticas se suma la infraestructura perimetral: electrificación y viviendas rurales, una red de caminos que funciona y, “donde se pueda, agua”. “El crecimiento se va a dar igual; el tema es quién lo aprovecha mejor. A eso apunta la política provincial en la materia, y se pudo avanzar mucho”.



Sobre eso está el esquema industrial, uno de los puntos flacos del modelo de exportación de comodities. “Hoy tenemos cero industrialización local de la soja. Vamos a presentar un proyecto de ley proponiendo la creación de una gran empresa estatal mixta destinada a tomar la soja, transformarla en aceite, biocombustible, harina, alimento balanceado y glicerina: toda la rama de industrialización de la soja posible. Hoy toda esa producción está muy concentrada en el `cluster´ de Rosario. La provincia va a hacer la inversión y va a buscar aportes privados: acopiadores, productores locales, cooperativas, pero esencialmente estatales”.



En cuanto a la ganadería, asegura que hay que avanzar hacia un sistema más intensivo porque con el desplazamiento de la barrera agropecuaria también se dio un incremento en la cría de ganado. “Nuestros productores han invertido mucho, pero hoy el productor chaqueño ganadero promedio alambra y tira las vacas: si llueve toma agua y si hay pasto come; así el campo le banca una vaca cada tres hectáreas, cuando le podría bancar una vaca por hectárea”.



Reconoce sin embargo que hace falta inversión en represas, en pasturas, en tecnología (se avanzó en mejoras genéticas), pero también hay productores que tienen problemas de financiamiento, “no patrimonialmente porque con el valor de los campos tienen respaldo, pero tienen que tener un flujo de fondos que les permita invertir”. Lo otro que necesita la ganadería es “un panorama despejado” con respecto al precio del ganado en pie, y reglas de juego claras sobre la comercialización en el mercado interno y los cupos de exportación.



Finalmente valora el hecho de que las carnes chaqueñas, entre otras cosas por la intervención de Fidescom, hayan pasado de ocupar el 20% de la preferencia en las mesas del área metropolitana de Resistencia (contra el 80% de carnes de Santa Fe y Buenos Aires) a invertir esa relación. “Había que imponer la idea de que la carne chaqueña es buena, y a juzgar por los resultados, lo logramos”.



INDUSTRIA

En lo que respecta a los instrumentos que permitieron materializar la promoción y radicación industrial en la provincia, Aguilar compara los 62 proyectos de la actual gestión “contra los 20 de la gestión de Nikisch y 18 de la de Ángel Rozas”. Los emprendimientos incluyen desde colchones hasta software, desde industria porcina hasta fábricas de vidrio. También, asegura, hubo una apuesta muy fuerte de desarrollo de proveedores locales.



Siempre que el crecimiento nacional sea estable (“Un año de recesión te atrasa cuatro años los proyectos de inversión. Te mata”) “hay que seguir creando incentivos comerciales tales como créditos subsidiados, disponibilidad de capital social (capital colectivo que son los terrenos de parques industriales; a veces hay que ofrecer galpones como en el caso de la industria textil), la continuidad de políticas de incentivos como el subsidio a los aportes patronales: tenemos reintegros de hasta el 30% a las inversiones: si una empresa invierte seis millones de pesos, dos millones la provincia se los termina devolviendo en certificados de crédito fiscal en cinco años”.



Pasada la dura crisis de 2009, el funcionario se entusiasma con “el niño mimado” del proceso de industrialización. “Vetanoble es una empresa comercial estatal que hace la apertura de mercados: viajantes contratados por un fideicomiso que van, venden muebles en la Patagonia… hoy muebles chaqueños con todo el diseño alternativo, se venden por todo el país. La tarea de comercialización es siempre la más complicada para las Pymes: tenés que ir, descubrir el mercado…”.



(Aguilar quiere hacer ostensible su explicación; saca de un cajoncito un pequeño rectángulo de madera enchapada y lo levanta como si fuera una joya: “Mirá, son tres milímetros de algarrobo; o sea, un mueble de algarrobo chaqueño que tiene tres milímetros de algarrobo, con lo cual te imaginás el provecho que le sacás al bosque, y el resto es MDF: sacás un provecho impresionante; si hubiéramos trabajado así antes hubiéramos tenido una estructura mucho más sustentable; ahora tenemos problemas de falta de madera; pero bueno: con diseño se venden mucho más caros, le llega el precio directo al carpintero, con eso él va mejorando: hay un proceso de selección de calidad”).



MARCO TRIBUTARIO

“Tenemos crecimiento de la recaudación de hace un año a tasas de entre el 50 y el 70%, y la inflación puede estar en un máximo de 25%. Se trabaja sobre una torta más grande y una mejora de la administración tributaria: se hace mucho más control en origen, se cruzan datos con la AFIP. La recaudación viene muy por arriba de lo que puede ser la inflación, y en realidad no actualizamos mucho los impuestos”.



FIDEICOMISOS Y EL MIEDO A LO DESCONOCIDO

¿Por qué desde los sectores de la oposición tanto se machaca con el tema de los fideicomisos?

La Fiduciaria, que es la que administra todos nuestros fideicomisos, la creó Rozas. ¿Por qué nosotros usamos tanto los fideicomisos? Porque es mucho más ágil que la Administración. Imaginate que yo tenga que ir a decirle al director de la Administración: “Mirá, tengo que comprar troncos, tengo que hacer muebles y los tengo que vender en la Patagonia”. El Estado no puede hacer eso. O: “Tengo que comprar hacienda, tengo que faenar en distintos frigoríficos y tengo que salir a repartir por las carnicerías”. La estructura administrativa del Estado no está capacitada para encarar intervenciones específicas. Ni qué hablar de administrar una aerolínea. ¿A quién le vas a pedir? ¿A la dirección de Administración de Infraestructura? Ahora vamos a poner con el conjunto de los sectores privados una fábrica que haga camisas y trajes. No lo puedo hacer con el director de Administración de acá”.



En cuanto a la idea de que una fiduciaria permite eludir controles: “Se lo escuché una vez a Alicia Terada y le dije: Alicia, vos porque nunca gobernaste. Cuando te toque gobernar y tengas que hacer algo con la Secretaría General y con la Dirección de Administración te vas a hacer un hara-kiri”, bromea. “A través de una resolución le ordeno a un fideicomiso: “Contratá una unidad ejecutora que se dedique a recorrer los campos para comprar ganado, recorrer las carpinterías para comprar madera…”, y si no, tengo que crear una empresa estatal cada vez que quiero hacer algo. La verdad es que son muy buenas estructuras y están bajo el control del Tribunal de Cuentas. Vos no tenías forma de saber cuánto pagabas por pauta publicitaria; ahora si el Tribunal de Cuentas hace una investigación, se puede saber cuánto cobra cada uno”.



LA LEGISLATURA

Como candidato a primer diputado provincial por el Frente Chaco Merece Más, Aguilar ya no parece añorar la etapa en la que aspiraba a gobernar Resistencia (“A la Legislatura debo ir a impulsar un conjunto de iniciativas y de debates públicos sobre temas que son prioritarios para la provincia del Chaco”) y tiene algunas en línea con la política del campo, como impulsar la creación de una empresa estatal para avanzar en la industrialización de la soja, y en línea con el futuro Ministerio de Medio Ambiente, una agenda que contemple el tratamiento de residuos sólidos urbanos, la aplicación de agrotóxicos y la regulación de la barrera agropecuaria cuando está en conflicto con los bosques, de nuevo, creando una empresa estatal.



LA CALIDAD EDUCATIVA


Eduardo Aguilar estudió el funcionamiento del sistema educativo francés, lo que cambió para siempre su visión de cómo debían hacerse las cosas. “Como dice Echeverri, tenemos una tragedia en términos de calidad educativa. Pusimos muchos recursos en infraestructura, triplicamos el salario docente, y hay un deterioro inmenso de los niveles de conocimiento más básicos que tienen que tener las escuelas primaria y secundaria”.



Sostiene que es imposible atraer “industrias de altos salarios” con el nivel de los egresados secundarios chaqueños, “que pasan uno o dos años en la universidad, fracasan, se van a su casa y quedan con una formación incompleta, sin ningún oficio específico y sin conocimientos básicos”. “Se ve en los resultados de los operativos de evaluación”.



Pero hay un problema más grave “que es cultural: hay una sociedad de baja exigencia, y esto se traslada a lo educativo”. “En rigor, un sistema educativo de alta exigencia y alto rendimiento no empieza en la escuela, empieza en la familia: el chico tiene que aprender más, y el padre tiene que ir a exigirle más a la escuela. Debemos poner sobre la mesa el problema en toda su magnitud y poder crear los instrumentos para que tengamos una evolución de eso a lo largo del tiempo. Pero es una batalla cultural”.



El actual ministro cree que no importa cuál sea el territorio para dar la pelea sobre el sistema educativo: “Los cambios hay que hacerlos acá, en la Legislatura y donde sea: mientras te den un micrófono vos lo podés hacer. En definitiva eso es hacer política: llamar la atención sobre temas importantes y tratar de generar un consenso de tal manera que eso se pueda poner en marcha”.



Por supuesto, uno de los puntos que requerirán más capacidad de negociación, y Aguilar lo sabe, es la relación con los representantes naturales de los docentes: los sindicatos. “Hay que encontrar una forma, haciendo política, de acordar con los gremios docentes: habrá cosas que se puedan implementar y cosas que no”.



Por momentos el tema lo obsesiona: “Tengo en mi mente básicamente un esquema de exámenes anuales, obligatorios, homogéneos absolutamente en toda la provincia, que nos permitan tener muy claras las diferencias en nivel educativo en promedio, las diferencias entre distintos lugares de la provincia, que se reordenen los recursos del sistema educativo en base a eso, dónde hay que poner más o menos recursos, que se reordene la capacitación docente en base a esos resultados, y que podamos tener después, en perspectiva a cinco o diez años, resultados vinculantes”.



En el camino habrá que evaluar la generación de “condiciones de igualdad social”, ver si en algunos puntos hace falta la jornada extendida para reforzar la educación, en otro poner a los mejores docentes (“Hoy gran parte de los mejores docentes están donde mejores resultados tenemos, entonces el sistema educativo reproduce desigualdades en lugar de achicarlas”).



“Es necesario tener resultados públicos por escuela, de manera que el drama educativo sea una bomba todos los años (en escuelas del centro de Resistencia los chicos de séptimo grado no pueden resolver una regla de tres; y no hablo de El Impenetrable). Que eso sea un `quilombo´ político todos los años; que lo sea para el intendente, porque los padres van a ir y le van a decir: `Che, nuestros hijos están a diez cuadras de los de Resistencia, y el nivel es diez veces más bajo: vos qué hacés para solucionarlo? ¿Le fuiste a pedir al gobernador que ponga más maestros acá, le fuiste a pedir jornada extendida?´. Así como para mí se transforma en un problema cuando publican la inflación y el desempleo, que se transforme en un problema para el sistema político los resultados educativos. Es decir: ponerlo arriba de la mesa y generar las condiciones para que la sociedad se meta. El tema es poder hacerlo sin generar las resistencias del sector docente”.



LA POLÍTICA

De pronto Aguilar frunce el ceño, como si se anticipara a algún cuestionamiento, y relata: “Hace poco ponía en el Facebook una frase de Néstor Kirchner que contaba Cristina en el libro de Sandra Russo: `No se puede hacer política sin saber economía´. Economía tal vez sea la mejor formación para hacer política. Yo estudié economía acá porque no había ciencias políticas y porque me gustaba la economía, pero yo no me considero un economista, ni me considero un técnico”.



Hacer política siempre fue el objetivo: “Lo que vamos a seguir es haciendo política tratando de identificar los grandes temas de la provincia, generar consensos, movilizar el debate”.



EL FUTURO Y EL “PERONÓMETRO”

Aguilar piensa en dos “objetivos” de cara a los próximos cuatro años. El primero es ineludible: generar un buen segundo gobierno. “Eso es todo un desafío y siempre es difícil, sobre todo si tenemos un respaldo importante, estar a la altura de eso. Y porque hay muchísimo por hacer. Hay un problema inmenso de viviendas en el Chaco (estamos en doce mil y deberíamos tener entre treinta y cinco a cuarentamil); a nivel educativo…”



El otro, que también es un condicionamiento: la proyección nacional de Jorge Capitanich. “Yo soy un hombre del proyecto: si Capitanich me dice `Quiero ser presidente y para eso necesito un operador político en Buenos Aires en el 2013´, lo voy a hacer. Ser un hombre del proyecto implica que estoy subordinado también a lo que sean las necesidades de la proyección nacional. El Chaco tiene muchísimos problemas, ni hablemos de la Argentina”.



EL “PERONÓMETRO”


“No creo que esté instalado en nadie el tema del `peronómetro´. Que intente instalarlo algún que otro dirigente…”



“Cuando empecé en esto pensé: `¿A qué te vas a dedicar? A ser político. ¿Qué necesitás? Mucha formación y equipos´. Así como tengo una visión articulada de la provincia, tengo una visión articulada del país. Me dediqué toda mi vida a estudiar el tema y lo sigo haciendo”.



“Por ahí me pueden decir: `Sí, pero yo no te ví en una Unidad Básica´. Y la verdad que no, porque estaba haciendo otro tipo de cosas.
No sé si será mejor o no, pero es lo que a mí me da más seguridad en términos de saber que no estoy haciendo el verso. Tengo una visión de cómo encarar la cosa, y tengo equipos de gente con la que laburo”.



¿Hay que ganar una elección en el Peronismo para tener ese reconocimiento?

Tenés que ganar una elección, eso es verdad.