Martes, 13 Septiembre, 2011 - 06:54

Trípoli: Se mostró por primera vez el líder de la revolución contra Khadafi

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Mustafa Abdul-Jalil llamó a evitar la venganza y a luchar por un Estado democrático basado en la ley islámica. Y anticipó que habrá mujeres encabezando ministerios.Desde su escondite Kadafi exhortó el lunes a los seguidores que le quedan, a que sigan peleando.

Mustafa Abdul-Jalil arengó a una multitud de miles de personas en la Plaza de los Mártires, en el centro de Trípoli, un lugar donde hasta hace poco era famoso por concentrar manifestaciones a favor de Khadafi.



Rodeado de decenas de líderes revolucionarios en la manifestación pública más numerosa que se realiza desde que las fuerzas rebeldes ocuparon la capital el 21 de agosto, el comandante instó a los libios a que construyan un Estado basado en el imperio de la ley. "Que no haya represalias, no se tome la ley en sus propias manos y sin opresión. Espero que la revolución no dé traspiés debido a ese tipo de cosas", exclamó.



Mientras el líder hablaba, miles de manifestantes agitaban banderas en la plaza, aclamaban y coreaban lemas. "Mantén la cabeza en alto, eres un libio libre". Algunos sollozaban emocionados mientras los fuegos artificiales reventaban en lo alto.



Abdul-Jalil preside el Consejo Nacional de Transición, creado en Bengasi, ciudad oriental libia, cuando comenzó la guerra civil hace seis meses a fin de guiar al movimiento rebelde. Sus líderes han llegado a la capital desde que cayó en manos rebeldes el mes pasado con el objeto de comenzar a construir un nuevo gobierno.



El líder, que era ministro de justicia de Khadafi antes de unirse a los rebeldes al inicio de la revuelta, definió el tipo de gobierno que el consejo espera crear. "Lucharemos por un estado de derecho, por un estado de prosperidad, por un estado que tendrá como base la ley musulmana en su legislación", destacó.



Asimismo agradeció a la Organización del Tratado del Atlántico Norte, a ñps Estados Unidos y a un número de países árabes y europeos por su ayuda a los rebeldes durante la guerra. La OTAN bombardeó las posiciones militares de Khadafi bajo un mandato de las Naciones Unidas a fin de proteger a la población civil, dándoles a los insurgentes un apoyo vital en su lucha, mejor armadas y mejor entrenamiento.



Abdul-Jalil afirmó que la nueva Libia centrará sus esfuerzos en la juventud y en las mujeres, agregando que algunos ministerios y embajadas serían dirigidos por damas. Algunos sectores criticaron a los rebeldes por no incluir a mujeres en sus puestos de liderazgo. 



KADAFI NO SE RINDE

Desde su escondite, el ex gobernante exhortó el lunes a los seguidores que le quedan, a que sigan peleando. "No seremos gobernados después de que fuimos los amos", afirmó el breve comunicado atribuido a Khadafi y leído en la televisora Al Rai de Siria por su propietario Mishan al-Jaburi, ex legislador iraquí y partidario de Khadafi.



El mensaje describió a las fuerzas de oposición como "traidores" dispuestos a entregar las riquezas petroleras de Libia a intereses extranjeros. "No entregaremos Libia al colonialismo una vez más, como desean los traidores", afirmó Khadafi en el texto, donde se comprometió a enfrentar el "golpe de Estado".



Las palabras de Khadafi para arengar a la población contrastan agudamente con las enormes pérdidas para su régimen en semanas recientes, las cuales incluyen haber sido expulsado de la capital Trípoli y quedar con sólo un puñado de bastiones rodeados por los ex rebeldes.



Se desconoce su paradero, pero sus seguidores dicen que Khadafi aún está en Libia. Algunos de sus familiares han huido al vecino Níger, el más reciente de ellos, su hijo al-Saadi.



Aunque ahora los ex insurgentes controlan la mayor parte de Libia y siguen siendo respaldados por bombardeos de la OTAN, hay indicios de que los leales a Khadafi todavía pueden propinar golpes militares.



En la importante terminal petrolera de Ras Lanuf, el coronel Hamid al-Hasi, comandante de oposición a Khadafi en el este de Libia, dijo que un grupo de 15 empleados prendió fuego a las instalaciones, en la costa del Mediterráneo a unos 615 kilómetros al sureste de Trípoli. Cinco de los saboteadores murieron y el resto fueron arrestados.



En un ataque que posiblemente estuvo coordinado, el puerto fue blanco posteriormente de un convoy de hombres armados que aparentemente residen en un campamento de refugiados a unos 30 kilómetros al sur de Ras Lanuf. Un comandante de los ex rebeldes, Fadl-Alá Harun, dijo que un total de 15 personas perdieron la vida en ambos ataques.



Fuente: AP