Lunes, 12 Septiembre, 2011 - 19:43

Calificadora de riesgo advirtió sobre la inflación argentina, aunque por ahora mantiene su nota en "B"

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La agencia Standard & Poor's mantuvo hoy las calificaciones soberanas asignadas a la Argentina en "B" (escala global, moneda local y extranjera) y "raAA" (escala nacional para Argentina), con tendencia estable, en un informe en el que destacó la reducción de la deuda en términos de PBI pero advirtió por la inflación de "doble dígito".

"El gobierno presenta una tendencia intervencionista y puede, en nuestra opinión, en un escenario negativo, usar restricciones al acceso de divisas necesarias para el servicio de deuda", sostuvo la calificadora, que consideró escenarios diversos en función de las medidas que el gobierno tome en el futuro.



Al respecto, indicó que "las políticas de gobierno dirigidas a mejorar la transparencia en la implementación de una política económica sustentable podrían llevar a un alza", pero "un enfoque más radical a la administración económica, que genere alteraciones en el ritmo de la actividad económica o un empeoramiento significativo de las posiciones externas o fiscales podrían llevar a una baja".



En los fundamentos, S&P señaló que "las calificaciones de Argentina reflejan el limitado acceso del gobierno a fuentes de financiamiento, las incertidumbres respecto de su política económica que contribuyen a una inflación de doble dígito, y la rigidez del gasto público".



"Por otro lado, las calificaciones están respaldadas por el superávit -hoy en descenso- en la cuenta corriente de la balanza de pagos, una fuerte disponibilidad de reservas internacionales, la disponibilidad de mano de obra capacitada y la relativa diversificación de la economía", añadió la calificadora de riesgo.



S&P señaló como hecho positivo que "Argentina está reduciendo exitosamente sus niveles de deuda con un nivel de deuda neta del gobierno general que se espera alcance el 38 por ciento del PBI hacia fines de 2011, muy por debajo del 75 por ciento reportado a fines de 2005", una mejora que es "en parte, resultado de los bajos déficits fiscales y del impacto de la elevada inflación en el PBI nominal como denominador del cociente en cuestión".



"Por otro lado, la política de financiar los vencimientos de deuda de mercado con entidades del sector público reduce el riesgo de refinanciación", indicó la agencia, para agregar que "algunas estimaciones indican que entre 40 y 50 por ciento del total de la deuda del gobierno argentino está hoy en manos de agencias gubernamentales".



En el análisis, S&P precisó que "a pesar de que la deuda y las necesidades de financiación están en descenso, la estrategia de financiación de Argentina sigue limitada por la falta de acceso a los mercados de capitales locales y globales".



"Si bien en 2010 se realizó un esfuerzo para extender el alcance de la oferta de reestructuración de deuda de 2005, aún no es claro si el acceso a los mercados de capitales podría generar riesgos legales", advirtió.



Por otra parte, subrayó que "el gobierno sigue en incumplimiento con los acreedores del Club (de) París, lo que limita la capacidad de Argentina para acceder a créditos de entidades bilaterales" y que "aunque se han llevado a cabo negociaciones durante más de un año, no hay señales de un acuerdo inminente".



La agencia se hizo eco de las expectativas para los comicios del 23 de octubre y al respecto indicó que "no pareciera haber hoy grandes interrogantes acerca del resultado", luego del resultado de las primarias del 14 de agosto.

"Se prevé, entonces, una victoria de (Cristina) Fernández de Kirchner en la primera ronda de las elecciones y la única incertidumbre que prevalece en este momento es si el gobierno logrará una mayoría en ambas cámaras del Congreso, cuestión que tendría implicancias significativas en la implementación de la agenda del gobierno bajo la nueva administración que inicia el 10 de diciembre de 2011", indicó.



La calificadora admitió que "los resultados del partido gobernante en las elecciones primarias ciertamente estuvieron influenciados por el impacto que el crecimiento económico está teniendo en el empleo y en el poder adquisitivo de una parte importante de la población, a pesar de que prevalecen altos niveles de inflación, estimados por consultores privados y agencias de estadísticas de las provincias en una tasa anual cercana a un 25 por ciento".