Sábado, 10 Septiembre, 2011 - 12:38

Correo de nuestros lectores
Espíritu político

Mandá tu info, fotos, videos o audios al 3624518042

Conquistar todo aquello que se quiere y defender todo lo que se tiene es el binomio que mueve la vida de un ser humano. Aunque a veces solo se sobreviva sumido por la realidad, consumida por un espíritu conformista que debilita las fuerzas aletargadas por sus propias limitaciones.

Si bien, la fortaleza de espíritu es la llave maestra para alcanzar cualquier meta que aun ante los tropiezos y las caídas, haya que mantener con fuerzas para ponerse de pie y seguir adelante. Y sea esta, siempre la consigna-aunque cueste levantarse-.



Porque se debe ser fuerte, aún cuando se esté herido en lo profundo del corazón, aún cuando haya sido atravesado por el dolor, hay que levantarse desde los escombros del alma y encenderse con las cenizas de la voluntad.



Pero ¿que pasa cuando una persona se debilitan tan fácilmente, cuando enfrentan una perdida o un fracaso ?



Y bajan los brazos y dejan de luchar por una justa causa, por concretar sus proyectos.

Y en esta búsqueda de tales objetivos ,no importa cuantas cosas y oportunidades pierdan, cuantas contrariedades enfrenten y cuantas estocadas de sus adversarios los dañen.



Vemos que hay en política ejemplos de espíritus fuertes: Lula Da Silva de Brasil,"fue varias veces candidato a presidente en 1989,en 1994 y en 1998",logrando el triunfo recién en el 2003,elección que lo llevó a la presidencia del Brasil.



Otro caso es el Presidente Obama de EEUU que en el año 2000 perdió las elecciones como candidato a la Cámara de Representantes, sin embargo este fracaso no le quitó la fortaleza para continuar con sus objetivos. Y fue así que en el 2004 fue Senador y en el 2009 fue elegido presidente.



Tenemos el caso de Michelle Bachelet de Chile, cuando recién se inició en política en su primera elección, no llegó ni siquiera a ser consejal. Pero siguió adelante y en el 2006 le ganó en segunda vuelta a su competidor Sebastian Piñeira y asume la Presidencia de Chile.E irónicamente, este ultimo, que había perdido frente a ella en el 2006, en el 2010 le gana en la segunda vuelta a Frei y asume la Presidencia de Chile.



Esto demuestra que lo que importa, es la concreción de tanto esfuerzo, seguir luchando, seguir esmerándose, seguir teniendo en alto sus sueños. Ejemplo cercano lo tenemos en Eva Duarte, quien diría que esa niña nacida en los Toldos luego sería la mujer que marcaría la historia política argentina, con su pasión y con su fuerza desbordante .

Porque con la fortaleza de espíritu se sigue adelante, no se resigna ante los fracasos. Ya que la debilidad que enciende a los espíritus débiles generan en su entorno un efecto negativo que a la larga los conducen a la pasividad total.



Si bien todo no se puede en la vida, porque la vida es un proceso en donde se van logrando cosas y se van perdiendo y desechando otras. Pero en este proceso se suman experiencias que alimentan las fortalezas, haciendo que algunos estén más preparados que otros, para futuros desafíos.



Solo la razón los conducirán por la senda elegida y la voluntad será la brújula para lograr el equilibrio frente a los vaivenes.



Porque cuando las situaciones exteriores los llevan a involucrarse en algo, a formar parte de ese todo, sus circunstancias, su propio yo y el de las personas que los rodea y los acompaña, forman un entramado que los alista hacia un mismo desafío. Y los miedos personales y los fracasos anteriores repercutirán en ellos colectivamente y latirán a la misma velocidad, que los harán sentirse a veces vulnerables.



Entonces, buscar la aceptación de los demás cuando se trabaja en equipo para llevar a cabo sus objetivos será una labor de hormiga. Porque deben canalizar su propia confianza para que esta sea reflejada y aceptada por su gente. El desafío es muy grande, deben creer en lo que sienten, para que los demás crean en ellos y esto fortalecerá al grupo de trabajo que tendrá sus efectos en los resultados que se logren.



Porque solo las personas fuertes asumen sus creencias, se tienen fe ciega, sus escalas de valores es su tabla de la ley. Y son consecuentes en lo que dicen, con lo que hacen.

Aunque para cada persona, las cosas son valorables conforme estas seas agradables o placenteras para ellos. Así lo que es valioso para uno, no lo es para otros.



Del mismo modo hay cosas que colectivamente son desagradables y que causan rechazo, dolor y angustias. Por lo tanto vemos que mientras lo valioso es de carácter personal lo desvalioso es de carácter colectivo. Ya que los valores transfieren las necesidades personales, que están en continua modificación en las sociedades actuales.



Asimismo hay que considerar las capacidades psicosociales del sujeto como así también sus conocimientos, su desarrollo cultural como sus experiencias personales que harán que tengan una mayor visión valorativa de la realidad y una posición critica a la hora de tomar decisiones trascendentales, dentro del grupo de trabajo cuando esto sean necesario.



Sin embargo si este análisis lo trasladamos al campo político vemos que hay políticos que no son coherentes ni siquiera con ellos mismos. Ya que cambian el mensaje y se acomodan en búsqueda de triunfos personales, se debilitan fácilmente cuando pierden una elección. Y cuando se sienten totalmente vencidos se cambian de partido y se unen a otros mas triunfalista, aun mascando bronca, contra su voluntad, contra sus principios. Todo por el solo hecho de acomodarse en un cargo, aún traicionando sus propias ideologías.



Porque los embriagan las ambiciones de poder, ese "poder por el sillón",los absorben las viejas heridas, las internas que recortan apoyo, los asesores que equivocan estrategias. Como dijo Edward Kennedy "En la política como en las matemáticas, todo lo que no es totalmente correcto está mal".



Pareciera que el egoísmo, la vanidad, la codicia y el individualismo se vanaglorian de toda ambición poder.



Porque el verdadero político no tiene miedo a perder elecciones, tiene miedo a que le acallen sus proyectos a que le maten sus ideales.



Si bien un político deberá ser flexible, manteniendo un constante dialogo con su entorno más próximo. Manejando la palabra, la emoción y la vehemencia en sus discursos, en un perpetuo juego pendular. Deberán por sobre todas las cosas mantener en alto sus creencias y sus principios. Porque se debe comprometer con el otro, trabajando en su atención con una conciencia lineal, para armar sus acciones en un plan reprogramado.



Diseñando con una dimensión estructural en todas las áreas, que lo lleven a conjugar las situaciones posibles que se le presenten, con una amplia visión de la realidad, para así dar lugar a múltiples soluciones. Ser político no es solo caminar las calles y saludar a todo aquel que se le acerque. Es "ser hábil para manejar a la gente"; es "saber dirigir los problemas sociales"; "es saber orientar";"es saber conducir los asuntos publico", pero sobretodo es "ser honesto" consigo mismo y con los demás. 



(*) [email protected]