Sábado, 10 Septiembre, 2011 - 11:24

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Hijos del rigor

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Es una expresión común con respecto a las personas. Aclaremos, se refieren a un tipo de persona, y equivocadamente, suponen que con rigor un niño aprende, una joven entiende, un adulto se convence.

Hubieron varias escuelas con respecto a la educación de los hijos, algunas fluctuaron de un extremo al otro, del rigor al “dejar hacer”. En la Humanidad también se cometieron excesos, de tener gobiernos dictatoriales a pasar a democracias permisivas, por considerar que exigir o dar una orden aunque oportuna se podría caer en el autoritarismo.



No se encontró un punto medio ni justo. Porque cuando las situaciones o las conductas rayan “lo difícil”, revive el pensamiento: “son hijos del rigor”. Aunque muchas veces se permitió que desarrollen vicios y malos hábitos que al prevalecer, provocan las crisis, y ya es tarde.Y en esa búsqueda casi a ciegas, se llegó a una sociedad sin límites y, en algunos aspectos, descontrolada.



Surge la problemática de la violencia de género, que es una manera de uso del rigor nefasta.



Rigor, no es sinónimo de autoridad. Es la imposición del más fuerte.Mientras muchos estén convencidos que la fuerza sirve para “doblar la voluntad”, seguirán recurriendo al puntero, a las palizas, quitar la comida, y estamos hablando a grandes y chicos. Son las noticias nefastas.



Este rigor, no sirve. Este rigor es una muestra aceptada de la violencia que no se desea y se levantan voces de protestas cuando ocurren excesos. Cuando se ve niños golpeados por sus padres, lo que atestiguan los moretones, como si ellos fueron dueños absolutos de sus vidas, siendo que están indefensos ante la ira de los mayores. Cuando se le priva a alguien de sus alimentos, como muestra de enojo, represalia y de dominio de la situación.



Ser justo no es ser rígido, es ser firme, (la rigidez es ciega) pero se es justo cuando se marca las normas de convivencia y las leyes, y se las hace cumplir dentro de un contexto, la fuerza física no es la herramienta válida.



Las personas no aprenden bajo el rigor, pueden doblegarse. Aprenden ante la toma de conciencia, el “me dí cuenta”. Y este acto de reconocer aunque silenciosamente, sucede cuando son concientes, y cuando se les hace sentir el peso del error con una sanción, multa, penitencia, en la que deban pagar , o se “devuelva” de alguna manera el error cometido , por haber pasado por alto las leyes o las normas que siempre tienen un costo en alguien o en la sociedad, pero sin necesidad de acudir a los golpes, a las torturas o al abandono.



Así se expresa la Autoridad y no el Autoritarismo, mostrando lo que es y corresponde. Modalidad difícil de manejar y discernir.Hay que luchar por los verdaderos valores humanos, o sea al derecho a la no violencia, con pautas claras.



No queremos una sociedad golpeada. Pero queremos una sociedad civilizada, a la que se llega educando en valores en todos los ámbitos, una palabra lo sintetiza, enseñar a “respetar”.



Y trabajando en prevención evitando existan los espacios generadores de violencia.



(*)[email protected]