Jueves, 8 Septiembre, 2011 - 09:01

En el Chaco, la salud es política de Estado

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Es una verdad conocida por todos que los cambios en materia de salud llevan sus tiempos. Pero en la provincia del Chaco, estos parecen haberse acelerado bajo la gestión del Gobernador Jorge Capitanich.

La provincia logró una drástica disminución de la mortalidad infantil, un indicador del grado de desarrollo de una comunidad, que pasó del 21,2 por cada mil niños nacidos vivos en 2007, a 14,4 por cada mil niños nacidos vivos en la actualidad.



Los aciertos se observan también en los resultados obtenidos contra el dengue, un mal que ha puesto en jaque a los sistemas de salud de la región y que nos plantea un desafío común con nuestros países hermanos. Aquí también podemos decir con orgullo que hemos librado una fuerte batalla basada en la prevención y el trabajo territorial, casa por casa, para que no quede un solo recipiente con agua donde el mosquito transmisor se pueda reproducir.



Producto de ese trabajo, que estuvo encabezado por las máximas autoridades políticas y sanitarias, y acompañado con el compromiso de los agentes de salud y la comunidad toda, la provincia redujo la cantidad de casos de dengue de 12.192 en 2009, a sólo 9 en 2011, una disminución que es ejemplo para todo el país.



También este año, llevando a la práctica una política que reviste especial interés para la cartera a mi cargo por ser estratégica para la prevención de enfermedades respiratorias, Chaco alcanzó niveles de cobertura cercanos al 100 por ciento de la población de riesgo en la Campaña Nacional de Vacunación Antigripal.



Otra iniciativa que ubica a la salud en la agenda de las políticas públicas en la provincia fue el Primer Censo Provincial de Personas con Discapacidad, realizado en 2010, una propuesta inédita en el país y por la cual se censaron más de 100 mil personas, de las cuales más de 40 mil presentan algún tipo de discapacidad. Esta información permitió redefinir las políticas sanitarias hacia este grupo, que al mismo tiempo ha visto reconocido su derecho de acceso a la salud y a tratamientos de rehabilitación al recibir certificados únicos de discapacidad.



Si a ello le sumamos la fenomenal inversión en infraestructura sanitaria que se lleva adelante con el aporte de todos los chaqueños, pero también con la ayuda de un Estado nacional presente, se puede afirmar que en materia de salud hay un antes y un después de la gestión Capitanich.



El volumen de la transformación puede verse también en números: hoy suman 445 los establecimientos sanitarios directos en Chaco; se están terminando de ejecutar 21 nuevos hospitales, mientras que en el históricamente relegado Impenetrable se prevé inaugurar 26 centros de salud, lo que totaliza una inversión de 350 millones de pesos. Según las estadísticas, la actual administración provincial encarnó el período de mayor inversión en la historia de la Salud Pública, entre los años 1950 y 2011.



La experiencia transformadora del Chaco no hubiera sido posible sin un Estado rector, presente e inclusivo como el que reinauguró en la Argentina el proyecto político encabezado por los presidentes Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner, y que tiene en la provincia un cabal intérprete y referente distinguido como es el Gobernador Capitanich.



Ese modelo de gestión ha devuelto a la salud pública su carácter de política de Estado, promoviendo la inclusión y el acceso a la salud a millones de argentinos. En ese marco se inscriben la incorporación de 10 de las 16 vacunas que integran el Calendario Nacional de Vacunación; las prestaciones de salud que garantiza la Asignación Universal por Hijo y el mismo seguro destinado a embarazadas; la creación del Instituto Nacional del Cáncer, que esta semana cumple su primer año promoviendo la investigación y la capacitación para el tratamiento y cura de una patología que todavía provoca dolor y muerte en la población, pero que se puede prevenir y tratar; la disminución del impacto de las enfermedades respiratorias en el invierno y la prevención del dengue en verano, entre otras estrategias sanitarias de alto impacto.



Los logros del Chaco nos llenan de orgullo y entusiasmo, pero nos obligan también a ir por más. A redoblar los esfuerzos por mejorar la salud de nuestra gente, poniendo el acento en la prevención y promoción de la salud; en el fortalecimiento de la atención primaria; en la capacitación constante de los trabajadores del sector y la modernización del equipamiento para la alta complejidad. Porque como nos enseñó el gran maestro del sanitarismo argentino, el Dr. Ramón Carrillo, el Estado (…) tampoco puede quedar indiferente ante los problemas de la salud de un pueblo, porque un pueblo de enfermos no es ni puede ser un pueblo digno.



Una máxima que en el por tantos años postergado norte argentino, un Gobernado joven y comprometido como “Coqui” Capitanich ha comenzado a transformar en realidad concreta.





(*) Ministro de Salud de la Nación