Martes, 6 Septiembre, 2011 - 10:46

Una nueva huelga general paraliza a Italia

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La convoca la mayor central sindical del país, la CGIL, contra la discusión de dos planes de ajuste en el Congreso. Es el quinto paro desde el inicio de la actual legislatura.

La huelga de esta jornada es también la segunda que lidera la Confederación General Italiana del Trabajo (CGIL) desde que Susanna Camusso pasara a ser su secretaria general el pasado noviembre de 2010.



El principal sindicato de Italia ha conseguido que más de 100 ciudades se sumen a la huelga general, y ha organizado paros de ocho horas por turno en todos los sectores, incluido el de transportes, lo que afectará tanto los servicios de autobús y metro como el ferroviario y el aéreo. El motivo de la huelga está muy claro: rechazar el plan de Silvio Berlusconi, que ha "impuesto más tasas a los trabajadores y a los jubilados, ha recortado los servicios y la sanidad, sin garantizar el equilibrio de las cuentas públicas, ni favorecer el crecimiento y la ocupación".



Los dos programas de austeridad lanzados por el Gobierno en los últimso meses suman entre los dos un recorte de 124 mil millones de euros. El primero, ratificado por el Parlamento el pasado 15 de julio, establece un ahorro de 79 mil millones de euros entre 2011 y 2014 que consigue con un recorte de las pensiones, el retraso de la edad de jubilación, y con un impuesto a la sanidad, que instaura un pago de 10 euros para toda visita con médicos especialistas o de análisis, y otro de 25 euros para casos de urgencia.



Con ese mismo plan de ajuste se establece también un impuesto sobre los depósitos bancarios y una reducción de beneficios fiscales destinados por ejemplo a los que tienen hijos a su cargo.



El otro recorte que hoy discute el Senado, y que prevé un ajuste de 45.500 millones de euros entre 2012 y 2013, fue aprobado por el Gobierno el pasado 12 de agosto. Se espera que la Cámara Alta apruebe el texto para este viernes, el cual sería ratificado después por la Cámara de Diputados. Este último programa lo impuso el Banco Central Europeo a Italia como requisito para comprar su deuda soberana en los mercados y así bajar la prima de riesgo.



Con este plan el presupuesto se reducirá 6 mil millones en 2012 y en 2.500 en 2013; se recortará el financiamiento a entes locales y también las partidas a los ministerios; se grava a las empresas energéticas, se introducen mayores facilidades para el despido, e incluso se hacen coincidir algunas fiestas con los domingos para aumentar la productividad.



Pero no todas las medidas que había anunciado el Gobierno se cumplirán. Berlusconi ha dado marcha atrás con el impuesto de la solidaridad, que debían pagar aquellos que superasen los 90 mil euros de renta anual, como tampoco se establecerá por ahora la necesidad de trabajar 40 años efectivos para acceder a la jubilación.
Fuente: 
Infobae.com