Domingo, 4 Septiembre, 2011 - 12:25

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La violencia de género

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Primero hay que definir que es la violencia contra la mujer, que la Declaración de Naciones Unidas sobre la Eliminación de la Violencia contra la Mujer de 1993 la definió como "...todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino, que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer (...)".





"(...) así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la privada".



Y la ley 26.485 de "protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en los ámbitos en que se desarrollen sus relaciones interpersonales", dice en el artículo 4: definición: se entiende por violencia contra las mujeres toda conducta, acción u omisión, que de manera directa o indirecta, tanto en el ámbito público como en el privado, basada en una relación desigual de poder, afecte su vida, libertad, dignidad, integridad física, psicológica, sexual, económica o patrimonial, como así también su seguridad personal. Quedan comprendidas las perpetradas desde el Estado o por sus agentes.



Se considera violencia indirecta, a los efectos de la presente ley, toda conducta, acción u omisión, disposición, criterio o práctica discriminatoria que ponga a la mujer en desventaja con respecto al varón".



Resulta evidenciable que la violencia física, sexual y psicológica que se produzcan dentro del núcleo familiar, que van desde simples malos tratos, a las agresiones verbales y físicas, la violación por parte del marido, y el consecuente daño psicológico, a la larga, van en detrimento de las relaciones internas dentro de la familia, destruyéndola y quebrándola.



A esto se suman los malos tratos a los niños que aunque a veces no vayan directamente dirigidos a ellos, pero por efecto colateral son la esponja que absorben la agresión que luego generará en ellos consecuencias a futuro.



Ya que muchos agresores vivieron la violencia física y psicológica en sus propias familias durante la infancia considerando a la violencia como una conducta aprendida. Y así encerrados en un circulo generacional de maltratos, crecieron con el temor de ser vistos por débiles y solo a través del golpe, el grito, el humillar y someter a la mujer se sentirán poderosos y mas hombres, teniendo siempre el control de todo.



El ser humano al ir atravesando etapas en su vida desde la niñez a la mayoría de edad se encuentra en un estado de indefensión tanto física como psicológicamente. Somos concientes que todos estamos expuestos a múltiples depredadores externos que sumados a los conflictos internos, coloca a las familias en un constante deterioro emocional, donde el vocabulario de la violencia nos degrada socialmente y la agresión es el invitado en todos los ambientes no solo familiar, sino también laboral, político, en la calle, en los foros de Internet y hasta en la televisión.



Aunque la violencia es un flagelo que esta incrustado en la antropología social, no tiene nacionalidad. Y se exacerba con la droga y el alcohol. Si basta pasar de noche por cualquier boliche de cualquier ciudad para ver el despliegue de la más desnuda violencia. Esta se ha globalizado, aún en aquellas sociedades que creíamos que eran más desarrolladas como es Inglaterra, sin embargo hoy vemos que Londres arde por la ira social.



Y como el ser humano actúa por repetición, esa violencia publica o externa luego se traslada al hogar convirtiéndose en violencia interna o doméstica. Y los más vulnerables en este cóctel de agresiones son, las mujeres, los niños/as y los ancianos/as.



La mujer es la víctima cotidiana dentro de su hogar por parte de su compañero o esposo. Ella al principio toma una actitud de aceptación, porque cree que lo merece, ya sea por actuar equivocadamente o por creerlo así. Se siente torpe, cobarde, absorbiendo la culpa de su situación. Acepta calladamente el rosario de defectos que exageradamente enumera su hombre para ser la excusa perfecta a convertirla en víctima de los merecidos golpes. Ella se siente sola, ya que la familia y amigos consideran que es culpable, que no sabe comprenderlo a él, provocando sus arranques de ira.



Esto a la larga la sumerge en un estado de depresión que la hunde en el miedo, la soledad y la desesperación. Ve que las promesas de él,"que será la última vez que actúe así" nunca se cumplen, y las agresiones son cada vez más seguidas y gradualmente más violentas. Ya que él violento, ve en ese "modus operandi" un eficaz método para controlarlo todo, intimidando a la mujer y sometiendo la a su voluntad.



A pesar de existir las leyes nacionales y provinciales de protección contra la violencia de genero, como así también instituciones que protegen y atienden la problemática tanto a nivel nacional como provincial.



El tema de la violencia hacia las mujeres aún persiste, cuantificándose cada año. Es desagradable ver como son quemadas, violadas, maltratadas, humilladas, asesinadas por sus esposos o parejas.



Pareciera una paradoja del destino, que aquella que en igualdad de género trajo al mundo a estos hombres, es decir sus madres (mujeres). Que los alimentó, educó, arropó, veló en momentos de enfermedad, Luego sean otras iguales a aquellas, objeto de su ira, de su odio y destrucción.



La ven como un objeto de su voluntad, que martirizan como resultado de sus propias frustraciones como personas. O se sienten disconformes con ellos mismos o con lo que lo rodean, siendo la agresión el único elemento que tiene a mano para resolver su fracaso.



La violencia de genero es una materia pendiente de soluciones definitivas de las políticas publicas, que si bien intentan manejarla con leyes y reglamentaciones. Sin embargo no encuentran la manera de dominar con eficacia la ejecución de aquello que en las palabras que fluyen de esos mismos artículos ordenatorios pareciera tan eficazmente posible. Creo que el punto de inflexión de da porque carecen de personas idóneas para atender la problemática. No basta con repetir los artículos de las leyes de protección contra la violencia para decir luego "sabemos como atender la cuestiones de violencia que se nos presente".



Si después no tienen como hacer frente ante el hecho fáctico, que se les va de las manos y la consecuencia es una mujer muerta o quemada viva. Las víctimas, cansadas de ser agredidas en el lugar que deberían sentirse seguras como es su hogar, piden ayuda, "hacen la denuncia" ,como repiten "los especialistas" en la materia, pero luego con excusas, falta de tacto, inoperancia o ninguneo administrativo, las dejen libradas a su suerte. Sumando así a la violencia física y psicológica sufrida, la violencia burocrática.



La victima, cansada de no ser escuchada, ni socorrida en su derrotero quedará a merced de su verdugo, que tarde o temprano, la matará sin piedad.



Pero ¿que se hace cuando un tumor se enquista en el tejido de un órgano? se lo extirpa. Ahora, trasladando la misma pregunta a la cuestión de la violencia de género. ¿Que se hace para evitar que las mujeres sigan siendo victimas terminales de la violencia por parte de sus maridos y /o parejas? Atacar el núcleo del problema que es el hombre en conflicto.



Hasta ahora escucho hasta el hartazgo que en esta problemática la atención solo está concentrada en las víctimas. Dejando como solución para el victimario penas, carceles : castigo . Pero que tal si aplicamos una política de prevención y educación .Recordemos que la violencia es una conducta aprehendida que se aprende. Se puede aprender a dejar de ser agresivo con el otro. Ya que toda conducta es modificable a partir de una nueva conducta aprendida.



La prisión no es la solución definitiva para el golpeador .Solo es un mecanismo de adormecimiento obligado, dopado por los barrotes de la cárcel. Quien luego de cumplir su condena "Quizás con buena conducta" saldrá con la ira contenida que potenció aun más odio. Y si se trata de un caso en que la victima sobrevivió a sus ataques regresará a terminar lo que dejó inconcluso. Sino otra nueva victima, a la que conquistará, engrosará las estadísticas.



Porque la violencia es gradual y progresiva .No se detiene, aumenta su potencia y crueldad. Empieza con un insulto y termina en un funeral. Mientras no se tome conciencia y esto no cambie, las mujeres, seguirán gritando desde el cementerio cuantificando la lista.



Recordemos el caso que ocurrió el mes pasado de un radiólogo que mató a su mujer de 6 tiros al encontrarla sentada frente a la computadora, chateando con alguien. O lo que pasó hace días en la Ciudad de Corrientes en lo que se conoce como "La Masacre de Lomas del Mirador", en que un hombre mató a tres de sus cuatro hijastros e hirió gravemente a su pareja. El motivo, un ataque de ira, porque la mujer lo denunció, ante la herida ocasionada con un golpe de martillo en la cabeza a su hijo de 10 años. El escapó de su casa, pero luego de unos días regresó y mató a los niños e hirió a ella y luego se suicidó.



Hoy ,tenemos que lamentar un nuevo caso en el Chaco, la de Natalia Peréz, una joven vida truncada, por la maldita violencia machista.





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