Miércoles, 31 Agosto, 2011 - 14:23

Humberto Bravo y Elián Jovanovich
Desde el Frente para el Cambio marcan los flagelos de la hiperurbanización

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Los candidatos a intendente y concejal del FPC, Humberto Bravo y Elian Jovanovich resaltaron el estado de degradación que padecen las ciudades actuales. Sostienen que los habitantes de las ciudades son sometidos a una “dependencia casi feudales con funcionarios locales”.

“Las ciudades de países en vías de desarrollo afectados por la crisis mundial experimentan un fenómeno social-urbanístico denominado hiperdegradación” sostuvieron los candidatos.



“Se trata de una suerte de hacinamiento demográfico en las periferias de los grandes centros poblacionales que entre otras cosas atrae gente de las áreas rurales de manera incesante”.



Por otra parte indicaron que los “asentamientos, precariedad habitacional, ausencia de servicios municipales, basurales y problemas sanitario caracterizan algo que se da aún cuando el parate económico se hace sentir”.



“No podemos sustraernos a esta realidad, aún cuando pareciéramos al margen de la crisis mundial. Estas tendencias profundas pulsan sobre el colectivo humano en vastas zonas de nuestra geografía como un cinturón que ciñe un monumental vientre de concreto donde la pobreza es endémica”.



“Acertadas medidas sociales de inclusión han retardado esta realidad de manera eficaz pero todavía queda mucho por hacer”.



“La teoría social clásica creía que las grandes ciudades del futuro seguirían los pasos industrializadores de Manchester, Berlín y Chicago. En efecto, Los Ángeles, São Paulo, Pusan y, en la actualidad, Ciudad Juárez, Bangalore y Guangzhou se han aproximado más o menos a esta trayectoria clásica. Pero, del mismo modo que el Dublín victoriano, Kinshasa, Jartum, Dar es Salaam, Dhaka y Lima crecen prodigiosamente pese a la ruina de sus industrias de sustitución de las importaciones, la reducción de sus sectores públicos y la movilidad descendente de sus clases medias”.



“El crecimiento de la población urbana que se produce a pesar de un crecimiento económico urbano estancado o negativo constituye la expresión extrema de lo que algunos investigadores han calificado de «hiperurbanización»”.



“Sin títulos de tierra o de propiedad de una vivienda formal, los habitantes de estas áreas hiperdegradadas se ven metidos en relaciones de dependencia casi feudales con funcionarios locales”.



“El suministro de las infraestructuras esenciales, por su parte, va muy a la zaga del ritmo de urbanización y, con frecuencia, las áreas hiperdegradadas de la periferia urbana no cuentan en absoluto con servicios públicos formales ni con instalaciones sanitarias. Al igual que en el Londres de principios de la época victoriana, la contaminación del agua a causa de desechos humanos y animales sigue siendo la causa de enfermedades diarreicas crónicas que matan al año por lo menos a dos millones de bebés y niños pequeños de las ciudades”.



“Queda claro que el fenómeno de urbanización no es solo resorte de un plan de infraestructura, o soluciones focales como se pretende hacer creer, la lucha contra la pobreza, el mejoramiento educativo, cultural impacta directamente en el perfil de las ciudades”.



“Parte de esta realidad se traduce en nuestra propia casa: la multiplicidad de asentamientos, irregularidad dominial, etc. no son otra cosa que la presencia de la hiperdegradación a la que aluden investigadores sociales como Mike Davis en su libro "Planeta de ciudades miserias".



“Debemos estar alertas para combatir este flajelo con políticas de estado y amplios consensos en nuestra sociedad. Podremos estar entonces a la vanguardia del mundo”.