Miércoles, 31 Agosto, 2011 - 11:23

Aporte para debatir
Peligro: llega un tsunami al Chaco

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La palabra tsunami ha sido incorporada no hace mucho al lenguaje de los argentinos, pese a su vieja existencia en el diccionario, principalmente en el léxico de los asiáticos.

Es que su definición está circunscripta a las zonas de grandes mares y a fallas geológicas de las profundidades marinas, que provocan esos grandes maremotos que, a su vez, se traducen en enormes y desbastadoras olas que arrasan poblados y se cobran vidas humanas y estructuras de sólidas economías.



Por lo tanto, creer que se puede producir en el Chaco un tsunami es solamente posible en una cabeza como la mía, siempre atenta a esos extraños comportamientos humanos que provienen desde las más profundas fallas en almas estructuradas conforme a cada ocasión del vivir diario.



De manera que yo, Jacinto Sampayo, convertido por ese vaivén de votos del electorado chaqueño en la tercera fuerza política provincial, me siento ahora obligado -como lo hice antes- a dar un alerta de máxima para todo el Chaco: ¡tendremos un tsunami!



¿Aquí en el Chaco? ¡Imposible! me dirán los considerados librepensadores regionales, olvidando que fui el primero que se animó a dar el alerta en tiempos del unicato de Angel Rozas. Aquella vez aseguré, con mi altisonante estilo: ¡Se viene el quebracho! Entonces, quizás como ahora, tuve la unánime desmentida del arco político gobernante y opositor. Nadie, entonces, aceptó la posibilidad de que, justamente los chaqueños, los del crisol de razas, los hijos de inmigrantes forjados en el esfuerzo común de hacer el Chaco, los argentinos de segunda como en realidad somos, violentáramos la Constitución y las leyes vigentes. ¡Imposible!



Pero fue posible: llegó el quebracho seis meses después, arrasando salarios y toda nuestra economía, quizás no tan desbastador como el Secacor correntino, pero igualmente especulativo, destructor de familias, empobrecedor de muchos pero no de los gobernantes ocasionales. El castigo a ese pésimo comportamiento político llegó en el momento menos esperado, aquél cuando el que gobierna se cree seguro en la cresta de una ola y olvida que los chaqueños tenemos mucho en común: parecemos pero no somos terneros para el matadero. Sobrevivimos al quebracho, pero se quebró el entonces firme amorío popular.



¿Se puede repetir la historia? Primero debo asegurar, aseverar, afirmar con voz clara y fuerte: ¡Se viene un tsunami!



¿Desde dónde? Desde el agua de Sameep, sobre tablas de surf que no sabemos manejar pero en el que alegremente navegamos considerándonos seguros de que no nos ahogaremos. Pero ojo que estamos olvidando aquél viejo tango que nos recuerda que con bento (en lunfardo: plata) todos somos reyes de la noche. Hasta que nos llega el triste amanecer de la cruda pobreza: Nos quedamos sin fondos y tocamos fondo.



Ese tsunami está montado en un alegre despilfarro de dinero al viejo estilo de Goebels (ministro de propaganda de Hitler). Carteles donde se anuncian obras en su segunda etapa sin terminar la primera; que antes como Sefecha, resucitó Aerochaco; que creemos que tenemos a los Messi del vóley y del rugby cuando en realidad son dos deportes en minoría de esta provincia… Y que, como siempre, parece que tenemos un enano político que se cree más grande que su impulsor capitanicho sin siquiera respetar su lugar de ubicación en la cartelera, olvidando que el jefe debe ir primero que el figuretti de ocasión.



Ante la ahogadora propaganda, la angustiante manera de despilfarrar el dinero público en publicidad extenuante, agresiva, sólo es posible un frente de repudio de ese electorado chaqueño responsable y que tiene extrañas maneras de reaccionar.



Llega el tsunami, les pido que imitemos al pueblo y gobierno de NuevaYork ante el reciente huracán Irene: seamos previsores, evacuemos para que el terrible y destructor huracán Gustavo (ahora corresponden nombres varoniles) no nos ahogue de él y así podamos salvar al Chaco.



(**)



(*) Secretario General del Sindicato de Trabajadores Municipales de Resistencia (STM) y Federación de Trabajadores Municipales (FETMU)./ (**) (actual tercero en discordia)