Miércoles, 31 Agosto, 2011 - 08:25

Después de más de 60 años salen a la luz
Los experimentos médicos de EE.UU. en Guatemala mataron a 83 personas

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Las víctimas de este ensayo fueron 5.500: niños huérfanos, pacientes psiquiátricos, indígenas, soldados, prostitutas y enfermos. A 1.300 de ellos se les inocularon enfermedades venéreas. Fueron fueron llevadas a cabo secretamente por científicos estadounidenses en Guatemala entre 1946 y 1948.


Los datos fueron  facilitados por la comisión oficial que intenta esclarecer lo ocurrido cuando EE.UU. utilizaba a sus vecinos del sur como mero patio trasero.



Guatemala, cuyo Gobierno en su día se prestó a la utilización de enfermos mentales y prostitutas para los experimentos, anunció ayer que someterá a análisis clínicos a los cinco supervivientes de los que tiene constancia, de las 5.500 personas que fueron sometidas al programa, para determinar si aquellos ensayos tuvieron consecuencias.



Aunque muchas de aquellas actuaciones secretas, llevadas a cabo hace más de sesenta años y financiadas por el Instituto Nacional de Salud, son difíciles de trazar, la Comisión Presidencial para el Estudio de Asuntos de Bioética ha establecido que unos 5.500 individuos participaron en los experimentos, de los cuales 83 habrían muerto por vinculación directa o indirecta con el programa. Queda sin especificar el número de personas que fueron pacientes engañados de los científicos estadounidenses y que el resto de su vida sufrieron las consecuencias de los experimentos.



Con la creación de esta comisión, que ha analizado más de 125.000 documentos y que esta semana ha vuelto a reunirse en Washington, el presidente Barack Obama ya expresó el deseo de EE.UU. de esclarecer los hechos y pedir perdón, si bien no está claro qué tipo de compensación podría arbitrarse. Estados Unidos teme crear un precedente que desborde peticiones de indemnización por otros experimentos similares o el uso de gases en acciones de guerra. «Lo mejor que podemos hacer como estadounidenses es sacar a la luz» lo ocurrido en Guatemala, uno de los «capítulos negros» de la ciencia norteamericana, como ha dicho Amy Gutman, presidenta de la comisión.



PERDÓN PÚBLICO

Ya en 2010, la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, presentó formalmente sus disculpas al Gobierno de Guatemala. «El estudio sobre la inoculación de enfermedades de transmisión sexual llevado a cabo entre 1946 y 1948 en Guatemala fue contrario a la ética. Aunque esos hechos ocurrieron hace más de sesenta años, estamos horrorizados de que tal investigación pudiera haberse realizado», indicó Clinton.



A raíz de los trabajos de la comisión, se ha establecido que «hubo un esfuerzo claro y deliberado de engañar tanto a los sujetos de los experimentos como a la comunidad científica y a la población en general», según Stephen Hauser, de la Universidad de California. De acuerdo con Hauser, los aproximadamente 5.500 individuos sobre los que se cometió ese abuso fueron divididos en dos grupos, los que fueron sometidos a estudios de diagnóstico y los que recibieron inoculación intencionada con los patágenos.



Unas 1.300 personas fueron expuestas a enfermedades venéreas, mediante contacto directo o inoculación. De ellas, 700 recibieron «algún tratamiento». El principal objetivo de la inoculación con la gonorrea era probar la eficacia de una variedad de medidas profilácticas, entre ellas varias lociones químicas, así como de la penicilina oral. Unos cincuenta experimentos distintos sobre gonorrea y sífilis se realizaron a partir de la exposición intencionada, tanto mediante la utilización de prostitutas infectadas como a través de inyecciones directas con esos organismos.



El vicepresidente guatemalteco, Rafael Espada, anunció que su Gobierno someterá a revisión médica tanto a los cinco supervivientes, que en la actualidad tienen entre 84 y 85 años, como a sus familiares con el fin de conocer si han venido sufriendo consecuencias. Su identidad no se ha dado a conocer.


Fuente: 
ABC.es