Lunes, 29 Agosto, 2011 - 19:57

Ponete en mi lugar

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¿Escuchó la frase?  Quizás usted también alguna vez la haya expresado, porque las respuestas pueden estar lejos de la realidad y distar mucho de ser lo que se espera. Ahora, es el momento “caliente” de quienes formarán la listas  pudiendo reforzar sus plataformas. Quizás lo hagan  “poniéndose en el lugar del otro”, en “los zapatos del otro.”

 


 


Existe una diferencia entre  hablar de lo que necesita la gente y saber que sienten cuando lo necesitan.


 


Es una experiencia fuerte e incómoda tomar conciencia del padecimiento de los que no tienen agua, soportan  hambre, les falta trabajo o la dificultad para atender su salud. En esos lugares no se necesita Wi- fi, a veces transporte o quizás sólo un teléfono público. Aunque suene antiguo, habrá quienes no tienen celulares, y recordarán con nostalgia el teléfono público, el teléfono “de todos”. Algunas soluciones  reparadoras son   con los servicios básicos y políticas adecuadas a las estadísticas.


 


Hay otras realidades, las del sector independiente que ve con enojo como “otros” reciben dádivas, mientras ellos deben pelear “el mango” como le dicen , sin medidas que los beneficie, sintiendo permanentemente el acoso de las fechas de vencimiento de los compromisos impositivos, sin otra estrategia que el trabajo ininterrumpido del día a día.


 


“Ponerse en el lugar”, es comprender ese stress personalizado de  carencias o  exigencias,


 


“Ponerse en el lugar”, es tener conciencia de la realidad ajena,  reconocer que valor tiene la espera o la desesperanza, ante el olvido, la postergación o la indiferencia.


 


Por eso se pide un acto de sensibilidad honesta, sin caer en discursos de prosperidad cuya ejecución superen los tiempos de urgencias.


Hagamos un ejercicio, para ver si alcanzamos a darnos cuenta: La cuadra  de  Orlando quedó a cuarenta metros del ripio, pero no responden de su reclamo. Juana,  no puede subir al colectivo y tiene que ir al hospital. Don Simón, no tuvo como pedir la ambulancia. Ulises, remisero, al arreglar el vehículo no alcanzó a pagar sus deudas, Rosario, la del kiosco, a cada piquete no puede vender  nada. Y más delicado aún,  como a Julián, cuando hay situaciones que dependen de fallos judiciales y los tiempos son extendidos. Y así, cada ciudadano espera soluciones que lo oprimen junto a otros en situaciones comunes.


 


Los items son siempre los mismos: economía, salud, educación., seguridad Lo que lo diferencia a quienes son hacedores políticos, es el modo de llevar a cabo, sin caer en una agenda donde la suerte, el capricho, la especulación, o los intereses, hagan que realicen obras que impacten en su magnitud, porque el ciudadano puede seguir padeciendo “eso” que no fueron capaces de ver o dar importancia, es decir “ponerse en su lugar”.


 


Este es el momento y si faltara una verdadera visión, que alguien  lo haga notar. Hay margen para corregir errores.


 


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