Domingo, 28 Agosto, 2011 - 12:00

El debate sobre la discapacidad avanza en el Chaco

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Debo confesar mi profunda satisfacción al ver que la temática sobre Discapacidad ha generado en los últimos días un abanico de voces, de perspectivas y de propuestas, con nuestra provincia convocando un Congreso Internacional que ya nos dejó un legado de abrumadora riqueza.

Bienvenido sea siempre un debate que nos haga crecer, que permita echar luz desde las asociaciones civiles para que el Estado pueda diseñar políticas públicas incluyentes, eficientes, eficaces y duraderas.



En honor a ese debate honesto, comprometido y necesario, es que me permito reclamar a todos los actores relacionados con la Discapacidad un máximo esfuerzo de tolerancia, de compromiso. Pido en definitiva que se aporte, desde la crítica o desde la simple propuesta, reconociendo los esfuerzos propios y ajenos para cambiar una realidad que nos exige mucho esfuerzo, y a la vez mucho amor.



En la inauguración del Congreso Internacional, el gobernador Jorge Capitanich anunció que trabajaremos para pasar de un modelo médico a uno social donde las acciones sean efectivas y afectivas, de manera de garantizar la inclusión de todos. Esta definición la planteó a partir de una base cierta, teniendo los datos del censo provincial sobre discapacidad.



Es decir, ese anuncio no fue un simple discurso de ocasión. Por el contrario, fue la manifestación abierta de un gobierno comprometido a reconocer los datos más delicados del relevamiento realizado, para empezar a cambiar la historia de los discapacitados en el Chaco; para escribir nuevos capítulos donde el Estado y las instituciones ciudadanas diseñemos y consolidemos espacios de participación plena, de igualdad de oportunidades y de inclusión.



Quiero revalorizar – además - que el marco en el cual se propuso esta construcción de nuevas políticas públicas, fue frente a representantes nacionales y extranjeros, de probada idoneidad en la cuestión. El gobierno del Chaco asumió, en ese contexto, abrirse a las voces, a la sabiduría y a la experiencia de la sociedad civil en políticas sobre discapacidad. Es decir que no tuvo jamás la actitud de encierro de quien decide ir adelante con recetas propias hasta que la realidad constate la utilidad, o no, de las mismas.



Por eso, creo conveniente que todas las críticas, los cuestionamientos, incluso las frustraciones que por años puedan tener actores civiles entorno de las políticas sobre discapacidad, las transformemos en ideas que sean – ante todo – propositivas. Si volvemos a volcar el esfuerzo en la crítica vacía, en no reconocer lo que cada quien está dando, vamos a echar por tierra esta oportunidad que considero es inmejorable para alcanzar los cambios y resultados que todos anhelamos.



Si organizamos este congreso internacional es porque como gobierno defendemos el debate, la construcción de consensos y de ideas, y lo consideramos el mejor camino para las políticas públicas. Máxime, si lo que estamos buscando son resultados que signifiquen plena inclusión de todos.



En este contexto, si hemos reconocido que falta mucho por hacer, es porque no estamos conformes con lo que hasta aquí logramos. Si pusimos todos nuestros recursos en hacer el relevamiento a fondo de lo que ocurre es porque no queremos dejar cabos sueltos de la realidad. Es decir, estamos ofreciendo como gobierno un contexto idóneo para que las instituciones sociales y el Estado generemos el necesario intercambio de estrategias, experiencias y prácticas innovadoras en torno de las personas con discapacidad y sus familias.



Hemos admitido la necesidad de un cambio de paradigma, y con ello estamos declarando nuestro compromiso para transformar desde la raíz lo que ya no sirve, lo que no ha dado buenos resultados. En esta temática, tan sensible a la comunidad, no podemos ser meramente técnicos, tenemos que volcar el corazón, tenemos que transformar en ideas y estrategias nuestro amor por el prójimo, nuestro amor por la humanidad.



Así es nuestro entendimiento cabal. Nos comprometimos a escuchar, comprender y buscar soluciones a cada una de las cuestiones medulares de la comunidad , de nuestro pueblo. El Congreso Internacional sobre Discapacidad y lo que desde él construyamos, es y será uno de los más claros ejemplos.



Para generar una sociedad distinta, inclusiva, abierta a lo heterogéneo y las diversidades, necesitamos enfrentar día a día desafíos titánicos. Pero tenemos la convicción ideológica y la decisión política para transformar la realidad del Chaco, en un contexto donde el país está también cambiando desde lo más profundo para crear una sociedad más justa, igualitaria, soberana.



Hablamos de incorporar a todas las personas a una vida digna, a un estado de participación plena en sus comunidades, de construir compromisos concretos para la inclusión social involucrando a las personas con discapacidad, a las familias, a los trabajadores y a los profesionales de la salud y de la educación, a los funcionarios de gobierno, a los empresarios y a los ciudadanos en general. Necesitamos lo mejor de todos y de cada uno. Para enriquecer cada propuesta, para que nadie quede excluido de esta epopeya que nos hemos propuesto.



Queremos, como Gobierno ir más allá de la sensibilización y la concientización de la comunidad. Queremos caminar de la mano con las organizaciones sociales, para lograr el diseño de medidas inmediatas, efectivas y sostenibles en el tiempo que generen la plena inclusión de los discapacitados a la vida social, cultural y económica en igualdad de oportunidades. Queremos la creación verdadera y definitiva de una “sociedad para todos”.



(*) Ministra de Desarrollo Social y Derechos Humanos de la Provincia del Chaco