Lunes, 22 Agosto, 2011 - 22:16

El abuso del Estado

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Se supone que quien detenta el poder está en mejores condiciones de hacer valer su propuesta ante el electorado en función de ventajas lógicas que derivan del ejercicio del mismo. A veces se pretende hacer primar el criterio reduccionista de que la democracia es solo votar, pero también lo es la alternancia en los cargos como reza la mayoría de las constituciones de los países más avanzados.
 

El voto electrónico, la abolición de las listas sabanas, la confección de una boleta única y diferenciada para distintos cargos son parte de una reforma política que pretende poner limite a los abusos  por parte de fuerzas partidarias en  función de gobierno por sobre otras opciones opositoras.


La ley que habilitó las primarias el pasado domingo es un avance en esta dirección. Limita y regula entre otros aspectos  la publicidad  oficial (en este caso para cargo de presidente y diputados nacionales).


Vimos como muchos partidos políticos, incluidos los más pequeños, pudieron expresar su propuesta en los medios masivos garantizando equidad y accesibilidad ante los electores mejorando la institucionalidad y la democracia,


Tengo la impresión de que la política local especialmente nuestro municipio no ha tomado nota de esta renovación .De modo opuesto, un descomunal aparato de propaganda ha tomado por sorpresa a la ciudad haciendo uso del estado en sus mas diversas facetas-


Un domino de festivales prácticamente diarios, el  oneroso y asfixiante despliegue de imágenes histriónicas de escaso contenido como quien vende un dulce de leche, penetra cual onda expansiva en la totalidad de los medios dinámicos y estáticos.


Los costos de esta cosmética abusiva y desleal tendrán inexorablemente como contraprestación un ajuste del sistema recaudatorio que persigue como un perro hambriento a  los miles de contribuyentes.


Resulta llamativo que ningún organismo de contralor, ni diputados, ni concejales haya reparado en este delicado tema como para, cuando más solicitar un formal pedido de informe.


No es una menguada referencia señalar que la consagración de mecanismos fiscalizadores se encuentra hibernando  en la fría letra de la carta orgánica municipal muy lejos de concretarse como el caso del defensor del pueblo municipal y la Sindicatura de la comuna.


La necesidad de una verdadera democracia en el ámbito municipal implica como un desafío erradicar estas prácticas. Volcar esta gran masa de recursos a solucionar los problemas crónicos de la ciudad cuyo cascabeleo retorna como un eco marginal cuando cesa la música de la comparsa.


 


(*) Candidato a intendente de Resistencia