Miércoles, 17 Agosto, 2011 - 09:52

Alemania se frena y debilita la salida de Europa de la crisis

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En momentos en que Alemania, principal locomotora de Europa, muestra una alarmante parálisis de su crecimiento que la coloca al borde de la recesión, igual que otros países de la región, la canciller Angela Merkel y el presidente francés, Nicolas Sarkozy, decidieron dar ayer un paso decisivo para la creación de un gobierno económico de la eurozona.



La economía alemana tuvo un inquietante aumento de su PBI de sólo 0,1% en el segundo trimestre. Esa cifra marca un abrupto retroceso con respecto al incremento de 1,3% del primer trimestre, según el anuncio hecho por el instituto estadístico (Destatis).



El problema es que el frenazo alemán no es un fenómeno aislado. Toda la eurozona sufrió un estancamiento: los 17 países que integran el área monetaria común crecieron apenas 0,2% en promedio en el período abril-junio. Algunos casos son particularmente inquietantes, como Francia, que tuvo un crecimiento nulo; Italia, 0,3% ; España y Gran Bretaña, que registraron un magro 0,2%, y Portugal, que retrocedió 0,9%, idéntico al primer trimestre, lo que confirma la recesión que afecta a ese país desde fines de 2010.



Esos resultados decepcionantes, más fuertes de lo esperado, incidieron sin duda en la cumbre de dos horas celebrada por Merkel y Sarkozy en el Palacio del Elíseo, sede del gobierno francés.



Esa reunión tenía el doble objetivo de impedir que la crisis de la deuda soberana precipitara la desintegración de la eurozona y "enviar un vigoroso mensaje a los mercados" sobre la determinación franco-germana de "luchar contra la especulación financiera", según explicaron ambos dirigentes en una rueda de prensa al término del cónclave.



La principal medida en ese sentido es la creación de un gobierno económico de la eurozona. Esa histórica iniciativa, destinada a "reforzar la integración económica" de los 17 países del bloque, será propuesta oficialmente en septiembre al resto de los dirigentes de la eurozona.



La nueva institución estará integrada por el Consejo de jefes de Estado y de gobierno, que se reuniría dos veces por año. El cuerpo estaría dirigido por un presidente estable, que recibiría un mandato de dos años y medio. Merkel y Sarkozy propusieron que en esta primera etapa el nuevo cargo sea confiado al belga Herman van Rompuy, actual presidente de la Unión Europea (UE).

Impuesto



La segunda decisión -que seguramente tendrá un fuerte impacto en los mercados a partir de hoy- consiste en instaurar en los 27 países que integran la UE un impuesto a las transacciones financieras para reducir la especulación. "Esta medida es una necesidad evidente", declaró la canciller alemana.



La propuesta, que también será presentada el mes próximo, se inspira en una idea sugerida en 1972 por James Tobin, premio Nobel de Economía. Por el momento, Francia y Alemania evitaron precisar el monto que se aplicará a los movimientos internacionales de capitales, pero se estima que podría ser de uno a dos por ciento. Se cree que Gran Bretaña es hostil a esa medida, lo que significaría un duro golpe para Sarkozy y Merkel.



"Para que esa medida tenga un mínimo de éxito, es necesario que sea aplicada en forma unánime a fin de evitar una fuga de capitales hacia mercados más liberales", comentó el economista Nicolas Bouzou, del gabinete de análisis financiero Asteres.



Los dos países también acordaron armonizar a partir de 2013 las tasas de imposición sobre cierto tipo de empresas a fin de evitar la competencia desleal en materia fiscal.



Merkel y Sarkozy propondrán a la eurozona, además, que adopte en breve plazo la "regla de oro", que consiste en inscribir en las constituciones nacionales el compromiso de respetar el equilibro presupuestario. Ese proyecto persigue el doble objetivo de limitar los déficits fiscales y, por lo tanto, reducir el endeudamiento hasta erradicarlo definitivamente.



Si bien en Alemania "la regla de oro" está en vías de aplicación, ésa tampoco será una medida de fácil adopción en el resto de la eurozona . En Francia, por ejemplo, la oposición socialista ha manifestado su reticencia y es difícil imaginar cómo hará Sarkozy para hacer votar la medida. Como toda modificación de la Constitución, el proyecto debe ser aprobado por las dos Cámaras, reunidas en el Congreso.



Ambos dirigentes abandonaron, al menos por ahora, la idea de recurrir a la creación de "eurobonos" u obligaciones europeas para permitir una mutualización de las deudas nacionales.



"Por el momento, los eurobonos no nos parecen una buena idea", reiteró Merkel, que es francamente hostil a ese proyecto. Sarkozy, que era uno de los principales promotores de esa iniciativa, parece haber modificado totalmente su posición.



"La idea puede ser viable algún día, tal vez", comentó. Pero indicó que el momento oportuno sería "al final de un proceso de integración europea, pero no al comienzo". Una adopción prematura, explicó el presidente francés, "podría poner en peligro a los países estables".



Igualmente descartaron la posibilidad de ampliar las "capacidades" del Fondo Europeo de Estabilización Financiera (FESF) para que pudiera comprar deuda pública de los países en dificultad en el mercado secundario de obligaciones. El FESF, embrión de un futuro Fondo Monetario Europeo, está dotado de un capital de 440.000 millones de euros.



Tanto el rechazo de los eurobonos, como la ampliación del FESF responden directamente a la negativa de Merkel de terminar pagando por la mala conducta de los demás países del bloque.

Equilibrio



Todos esos anuncios fueron realizados después del cierre de las bolsas europeas, que concluyeron la jornada globalmente en equilibrio: Fráncfort y Madrid cayeron un 0,4%, París cedió un 0,25% y Londres subió un 0,1%.



En el mercado monetario, que permanece abierto las 24 horas del día, el euro se fortaleció fugazmente contra el dólar, pero luego regresó a su nivel de 1,4414 (apenas inferior al nivel de 1,4440 de anteayer).



Los datos que revelan la ralentización de la recuperación económica europea tuvieron un impacto en Wall Street, donde las acciones interrumpieron los avances que habían encadenado en las tres últimas jornadas bursátiles. El Dow Jones volvió a los números rojos y cayó un 0,67%.



¿Alcanzarán los anuncios de Merkel y Sarkozy para tranquilizar a los mercados, cuya inquietud aumentó ayer considerablemente cuando se conocieron los malos resultados de la economía alemana? La respuesta la tendremos hoy.

Fuente: 
Por Luisa Corradini - La Nación