Lunes, 15 Agosto, 2011 - 13:58

Correo de nuestros lectores
Reina Cristina

Mandá tu info, fotos, videos o audios al 3624518042

¡Siga el baile siga el baile al compás de CrisPasión!, grita el pueblo. Siga el baile con Schoklender, con Moyano, con Bonafini, siga el baile con inseguridad en las calles y más inflación, piensan mirando los números la oposición. Desde sus búnker se asombran y dicen ¿que nos pasó? Es que ¡todavía no entendieron al pueblo!, eso pasó.

Siga el baile con la estafa al Anses, con la plata que no hay para pagar los juicios a los jubilados, con los gastos millonarios en publicidad, repiten los que perdieron. Pero a nosotros ¡que nos importa!, dice el pueblo, votamos con el bolsillo y que la oposición debilitada, con pobres propuestas, con candidatos que restan votos, con una carencia de aptitud triunfalista le hace sombra la todopoderosa Cristina, que le aplastó a todos.


"Sigue el despilfarro para unos pocos", piensan los que perdieron, pero ¡que nos importa! dice el pueblo, si votamos con el corazón puesto en la billetera. ¡Les  mienten y lo saben!, dicen los que no les alcanzó, pero ¡que nos importa!, grita el pueblo, si tenemos un país que frente a la crisis mundial sobrevuela con piloto seguro.


La oposición no pudo superarle a la Reina Cristina, hoy más Reina que nunca, porque no llegaron al pueblo con la fuerza que necesitan, y la corte de obsecuentes que no sirven ni para aportar ideas superadoras no entienden que al elector no se lo convence tan fácilmente como antes, esperan hechos no palabras, y en esto Cristina llevaba  las de ganar.


Porque la oposición con frases vagas y con una visión horizontal de la realidad, sin propuestas serias, que sólo parecían llenar los espacios que se les daban en los programas políticos. Donde nunca nos explicaron en profundidad que solución le daría a la inseguridad, a la inflación, que nuevas y atractivas propuestas tenía en materia de educación, de salud, que solución seria le daban al problema de la corrupción. Vemos que en sus palabras flotaban fundamentaciones lánguidas de frases repetidas y gastadas de viejas campañas. Y en el cuarto oscuro el pueblo pensó "más vale lo conocido, que fracaso total por conocer".


Hoy más de la mitad del electorado está de fiesta, pero la otra mitad que democráticamente demostró su disconformidad "al modelo" a través de su voto, también está feliz, porque al final "ganó la democracia".