Domingo, 14 Agosto, 2011 - 08:40

Hoy

Mandá tu info, fotos, videos o audios al 3624518042

La primera es una reflexión obvia: estas primarias abiertas obligatorias no cumplen –y no especialmente por culpa de la ley que les da origen– el fin propuesto de que distintos precandidatos a presidente compitan dentro de un mismo partido o grupo de ellos para que continúen en carrera sólo aquellos que tengan más posibilidades.

 


Alfonsín, Binner y Carrió deberían haber competido entre ellos por el espacio panradical; y Cristina Kirchner, Duhalde y Rodríguez Saá por el peronismo. Que así no haya sido es una demostración de que no hay partidos ni ideologías, sino sólo personalismos. Y de cómo, por sí solas, las leyes no alcanzan para cambiar las culturas.


El mejor ejemplo es que ni siquiera Duhalde y Rodríguez Saá pudieron solos terminar su propia preprimaria. Si lo que buscaban hubiera sido una verdadera interna, se habrían presentado en estas primarias de hoy para competir entre ellos en el marco de un mismo partido y juntos habrían desplazado a Alfonsín como la fuerza opositora más votada, potenciando las posibilidades de su agrupación. Pero no es una organización alrededor de un conjunto común de ideas lo que se busca propulsar, sino la propia vigencia personal de seguir participando.


“Ideas, no personas” era un viejo lema socialista. En Argentina fue invertido. Ni siquiera Binner y Pino Solanas pudieron ponerse de acuerdo en el método de selección. Y falta mencionar a Macri, quien no compite en estas primarias porque ya antes no pudo ponerse de acuerdo con De Narváez a pesar de que no competían por el mismo cargo, aunque siempre está presente –como en el caso de todos los antes mencionados– la competencia de egos, quizá la más poderosa de todas.


Ser cabeza de ratón es una preferencia que en Argentina trasciende a la política. En casi todos los rubros hay más alternativas en oferta que en países donde la demanda es mucho mayor. Como en Italia, tenemos predilección por las pymes, una tendencia a desconfiar de lo grande y a rebelarnos frente a ello.


El debilitamiento de los partidos tradicionales y sus ideologías y su sustitución identitaria por una persona es un fenómeno característico de la posmodernidad que se da simultáneamente en varios países con diferente graduación. Desde el longevo y paradigmático ejemplo de Berlusconi en Italia hasta los recientes casos en nuestros vecinos, donde no ganaron pero fueron sorpresa, saliendo terceros, Marina Silva en Brasil y Marco Ominami en Chile, por sólo citar algunos de las decenas de ejemplos.


Paso. Parte de la hoguera de vanidades de los personalismos políticos quedará superada con estas primarias. Hoy el principio de realidad volverá a imponer su omnipotencia y los pensamientos convertidos en deseos se acomodarán a su designio. Al día siguiente, como sucedió después de las elecciones en primera vuelta de la Ciudad de Buenos Aires y en las provincias de Santa Fe y Córdoba, habrá desilusiones para muchos.


Aunque parezca mentira, todos creen que están para más y todos desconfían de las encuestas que no los favorecen (eso explica por qué se puede vender encuestas totalmente distorsionadas: el comprador quiere creerlas). Al día siguiente de casi ganar en Santa Fe, Del Sel dijo que Cristina Kirchner no sacaría más de 33% de los votos en estas primarias. Las encuestas serias indican un triunfo de la Presidenta mucho más cómodo que el asignado por De Sel, pero es probable que él esté convencido de lo que dice.


La sorpresa de los de La Cámpora en la Ciudad de Buenos Aires, de los partidarios de Juez en Córdoba o de Rossi en Santa Fe, quienes hicieron una mucho peor elección de lo que esperaban, sólo puede explicarse por un efecto de retroalimentación tóxica de información. La persona solo presta atención a lo que le gusta oír. Oye, ve y lee únicamente medios que comparten sus ideas y se mueve en círculos de afinidad que no hacen más que confirmar sus sueños, ya que quienes participan son parecidos entre sí.


El efecto sesgante de estas redes sociales-políticas de carne y hueso se puede percibir ampliado en la redes sociales virtuales. Para comprender la retroalimentación mediática hay que ver en Internet la conferencia de sólo 6 minutos con traducción al español titulada Eli Pariser: cuidado con la “burbuja de filtros” en la Red (tipeando ese título en el buscador de Google o de YouTube, aparecerá primero en el listado el video del sitio www.ted.com; TED, ideas worth spreading).


Microclimas. En la conferencia, Eli Pariser resume su libro The filter bubble. Dice: “En política soy progresista, pero siempre estoy abierto a las ideas de los conservadores. Me gusta escuchar sus ideas; me gusta ver los enlaces que comparten; me gusta enterarme de algunas cosas. Por eso me sorprendió darme cuenta un día de que los conservadores habían desaparecido de las novedades de Facebook. Lo que había pasado era que Facebook estaba controlando en qué enlaces hacía click y que se había dado cuenta de que, realmente, hacía click con más frecuencia en los enlaces de mis amigos progresistas que en los de mis amigos conservadores. Y sin consultarme excluyó a los últimos. Desaparecieron”.


“Pero Facebook no es la única página que hace esta edición invisible y algorítmica de la Red. Google también lo hace. Si yo realizo una búsqueda y ustedes realizan una búsqueda, incluso si lo hacemos al mismo tiempo, podríamos obtener resultados de búsqueda muy diferentes.”


“Y no se trata sólo de Google y Facebook. Esto está arrasando la Red. Hay toda una serie de empresas que están haciendo este tipo de personalización. Yahoo News, el sitio más grande de noticias de Internet, ahora es personalizado; distintas personas obtienen distintas cosas. Huffington Post, Washington Post, New York Times... todos coquetean con algún tipo de personalización. Y esto marcha muy rápido hacia un mundo en el cual Internet nos va a mostrar lo que piense que queremos ver y no necesariamente lo que tenemos que ver.”


“Si uno junta todos estos filtros, todos estos algoritmos, obtiene lo que llamo la ‘burbuja de filtros’. La burbuja de filtros es el universo propio, personal, único, de información.” La conferencia es mucho más que estos cuatro párrafos aquí transcriptos; los ejemplos sobre Google y los medios tradicionales son imperdibles y todo periodista que no haya visto el video debería hacerlo lo antes posible.


Desilusión. Mañana y desde hoy a la noche habrá una importante cantidad de argentinos desilusionados, preguntándose: “¿Por qué sacamos menos votos que los que esperábamos?”. Esto sucede en todas las elecciones, pero en la Argentina será la primera vez que suceda cuando la elección definitiva no se ha producido, generando un hecho político totalmente inédito.


Otro hecho novedoso es la autocensura que parte de los principales diarios aplicaron a las encuestas. El domingo previo a cualquier elección, último día de mayor circulación antes de la veda electoral, los principales diarios acostumbran a titular su tapa con la última gran encuesta disponible. Sólo PERFIL lo hizo; el resto de los diarios no. Incluso hubo anuncios de publicación de encuestas que no se cumplieron.


No desairar a las audiencias que esperan otro resultado es una de las tantas formas en que se retroalimenta el The filter bubble. PERFIL recibió quejas de lectores por haber publicitado en tapa, el domingo pasado, la encuesta que entristecía a la oposición y alegraba al oficialismo.


Como los políticos con las encuestas que compran la que los “engaña” favoreciéndolos, no pocas personas sólo adhieren a los medios que les cuentan lo que quieren oír.

Fuente: 
Perfil.