Viernes, 12 Agosto, 2011 - 09:07

La defensa de Astiz pidió su absolución invocando la "obediencia debida"

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Los defensores de Alfredo Astiz, el ex marino acusado de secuestros y tormentos la ESMA, pidieron ayer su liberación y absolución aduciendo que actuó bajo la figura de la “obediencia debida”. “Cumplía órdenes de sus superiores”.

Los abogados oficiales Juan Mendilahazu y Roxana Marini alegaron que era un “oficial muy joven”, que “no desempeñaba jefaturas y sólo se trataba de un oficial subalterno” que cumplió con la órdenes de sus mandos.



Pese a que se trata por su naturaleza de delitos imprescriptibles, los letrados pidieron ante el Tribunal Oral Federal 5 (TOF 5) la “prescripción de la acción penal" reclamada también por otros defensores.



La Ley de Obediencia Debida junto a la Punto Final -ambas sancionadas durante el Gobierno de Raúl Alfonsín-, fue anulada en el 2005 por el Congreso, luego de que la Corte Suprema las declara inconstitucionales, lo que permitió reabrir todas las causas por crímenes de lesa humanidad cometidos durante la dictadura militar.



Astiz, junto a otros 17 miembros del grupo de tareas de la ESMA, están acusados por la desaparición de doce personas del denominado grupo de la Iglesia de la Santa Cruz, donde se reunían las primeras Madres de Plaza de Mayo y las monjas francesas Leonie Duquet y Alice Domon.



El exonerado marino, uno de los primeros en ser identificado públicamente por víctimas de la represión ilegal, está acusado de haberse infiltrado en ese grupo como si fuera un familiar de desaparecidos para “marcar” a sus integrantes a la salida de la misa del Día de la Virgen (8 de diciembre) de 1977.



Los defensores pidieron que se lo exima “de culpa y cargo”, contra el pedido de prisión perpetua realizado por la fiscalía y las querellas aduciendo la “responsabilidad funcional” del grupo.



Los abogados aseguraron que Astiz, que entonces era teniente de navío, no se encontraba en condiciones de desobedecer las órdenes impuestas por sus superiores y que no podía prever los tormentos aplicados a los secuestrados ni su eliminación física mediante los denominados “vuelos de la muerte”.



Los alegatos de la defensa, que ya ejercieron los acusados Jorge “Tigre” Acosta, Antonio Pernías, Julio Coronel y Astiz, es uno de los pasos previos al dictado de sentencia y continuarán el jueves próximo.