Miércoles, 10 Agosto, 2011 - 20:08

Opinión de nuestros lectores
Votar: herramienta de progreso o frustración

Mandá tu info, fotos, videos o audios al 3624518042

El próximo domingo los ciudadanos tendremos en nuestras manos una herramienta a la que pocas veces hemos dado la importancia que tiene para nuestra calidad de vida y para decidir el futuro que queremos para nuestros hijos y nuestros nietos.

Habitualmente nos han condicionado a la hora de votar. Cada vez que se acercan las elecciones comienzan las obras públicas, las promesas, los aumentos que habían permanecido postergados, comienzan a darse respuestas que se habían negado, hasta con temas como la salud pública o la educación. Siempre se encuentran a último momento los elementos necesarios para seducirnos o para hacernos asustar ante la posibilidad de cambios.



Las miserias cotidianas se transforman en una especie de cuento donde las calabazas se transforman en carrozas y el beso del príncipe nos devuelve la vida.



Que le cuenten a nuestros pobres que sus pies callosos y desnudos se van a convertir mediante un toque de varita mágica, que lo mismo van a hacer con las vinchucas que los enferman y que sus ranchos van a ser convertidos en palacios. Sueños compartidos que nos quieren vender, sueños que se parecen al humo. Son humo.



El menemismo nos asustaba con la “vuelta al pasado”, el kirchnerismo, que ya viene con las mañas del menemismo, del que fueron partícipes y admiradores aunque ahora reniegan de ello, pero no tienen problemas en mostrar su falta de ideología y de principios siendo socios en las listas con el propio Carlos Saúl Menem, pretende asustarnos con la vuelta al 2001, la peor época de la democracia de los últimos 50 años, sacando la época de López Rega, Isabelita y los montoneros. Cualquier cosa es mejor que el 2001 al que nos condujo un exitismo igual al de ahora, pero que en esa época fue el producto nefasto al que condujo inevitablemente el menemismo.



Montoneros que ahora se creen con derecho a reivindicar una época de enfrentamientos y mucha sangre de hermanos corrida inútilmente. Montoneros cuyos dirigentes más conspicuos no tuvieron problemas en aliarse y hacer negocios con los militares a los que decían combatir. Montoneros que no solamente reivindican y pretenden imponernos nuevamente ese pasado de odios, en nombre de revoluciones útiles sólo para sus bolsillos con protestas sociales en creciente y significativo aumento. El Parque Indoamericano, Formosa, Tucumán, Rio Negro, los aborígenes en el sur son sólo muestras de protestas tal vez menos mediáticas pero que se manifiestan cada día en la Capital Federal y en todas las geografías profundas y olvidadas de nuestro país. Una muestra clara de la inexistencia de ese bienestar que pregonan los gobernantes.



Se repiten en estas circunstancias las muy similares corrupciones del menemismo. Y la corrupción no es cosa de vivos que “roban pero hacen”. La corrupción es cosa de delincuentes que hacen cosas para robar y sacar provechos personales o políticos, a costa de los sacrificios de un pueblo que quiere progresar. La corrupción nos afecta enormemente a todos, no es cosa de vivos ni vivillos, es cosa de sinvergüenzas y de delincuentes que se enriquecen al amparo del poder, que enriquecen a sus amigos y familiares a costa de todos nosotros.



La corrupción no es un hecho abstracto e inofensivo, es la principal causa de que nuestros hijos no consigan trabajo si no lo están mendigando, si no tienen amigos cercanos al poder, si no hacen lo que les mandan hacer como sirvientes, olvidándose de nuestras dignidades y la de nuestros hijos, aprovechándose de nuestras necesidades; casi diría que riéndose de nuestras necesidades, pavoneándose como pavos reales del poder que nosotros mismos les otorgamos, para que gobiernen con honradez y con sapiencia.



Nuestro propio Gobernador, con quien no tengo nada personal, pero me avergüenzan profundamente sus actitudes de gobernante falaz, autoritario, prepotente y abusivo con los que menos tienen y totalmente servil cuando de defender el federalismo y los intereses de la Provincia ante la Presidente se trata, a la vez que absolutamente ineficaz a la hora de transformar el crecimiento en desarrollo.



A los chaqueños no nos gustan los prepotentes, los soberbios, los que se hacen los imprescindibles. Con plata, como ahora, cualquiera gobierna y se hace el magnánimo y generoso con los dineros públicos. El problema es cuando no se dan situaciones externas tan favorables como se han dado en los últimos años.



No queremos un Gobernador como Capitanich que se pase viajando y prometiendo obras y soluciones que casi nunca cumple, hospitales que no funcionan y de los que no sabemos nunca cuanto costaron, no queremos un gobernador que no rinda cuentas claras ante el poder legislativo cuando le pida explicaciones sobre algunas obras y sobre algunos programas, Sueños Compartidos, por ejemplo.



No queremos tampoco un Gobernador que prometa un gobierno transparente y lo termine ocultando a cualquier forma de controles, no solamente no cumpliendo con ese “Gobierno Digital” donde todos pudiéramos controlar los gastos, los nombramientos, las licitaciones, las compras del estado, sino que, además de no cumplir con aquellas promesas de campaña, oculta todo, bajo sospechosos fideicomisos y contrataciones.



No queremos un Gobernador que sea incapaz de poner fin al enfrentamiento entre los propios organismos que él debería conducir, por ejemplo los que existen entre el Instituto de Colonización y la Dirección de Bosques de la Provincia, con muy claras y evidentes violaciones a la ley y a las facultades del Instituto de Colonización, sólo por poner un ejemplo muy serio de la irresponsabilidad con la que maneja la Provincia y los daños al medio ambiente, además de los grandes negocios de algunos que eso permite, en perjuicio del patrimonio de nuestra provincia.



No me preocupa tampoco el patoterismo, el abuso de poder en que incurrió el Señor Gobernador intimando por carta documento al director de www.chacomundo.blogspot.com, donde escribo como columnista, a que le pase mis datos personales porque supuestamente se sintió injuriado. Es tal el abuso de poder que causa risa y lástima a la vez, se cree tan importante que considera que todos deben hacer lo que dice sin chistar. Personalmente le pedí al Director del sitio mencionado, Walter Eckart, que le pase los datos que le solicitaba, pese a que en ningún momento su carta documento hacía mención a qué cosa lo había hecho sentirse agraviado. Consideró que por el sólo hecho de ser el Gobernador de la Provincia del Chaco podía asustar, amenazar con iniciar querellas criminales, prepotear a simples ciudadanos que opinamos sobre hechos que nos interesan a todos, exigir datos personales porque se le ocurre, no respetar el derecho de expresión, uno de los derechos fundamentales de la democracia.



No nos asusta el Gobernador con ese patoterismo y altanería. Tampoco nos asustan los anónimos que descalifican permanentemente a quienes opinamos distinto. Las libertades nos costaron mucho y tenemos que defenderlos de los que se creen tan poderosos que lo pueden todo, incluso creen poder acallar nuestras voces, nuestras ideas, nuestros principios. No estamos dispuestos a regalar tanto dolor y tantos esfuerzos que costaron el recuperar las instituciones republicanas y la democracia. Pagaremos todos los precios que haya que pagar en su defensa y en defensa del pluralismo ideológico. La dignidad no se negocia, no tiene precio.



Queremos en la Provincia y en la Nación un sistema auténticamente democrático, pluralista, con verdadera justicia social y verdadero respeto a todos los derechos.



Queremos que los derechos humanos sean respetados y cuidados, los de antes y los de ahora.



No queremos un país enfrentado y dividido por falsas antinomias donde siempre ellos son los buenos y los que pensamos distinto somos antipatrias, oligarcas, gorilas o derechosos.



No queremos gobiernos con tantos procesos por corrupción abiertos en la justicia, no queremos una justicia asustada y que no termine nunca de resolver esos procesos que afectan a importantísimos funcionarios, incluida la propia Presidente de la Nación, sus ministros, algunos Secretarios de Estado, muchos gobernadores.



Queremos un país sin violencia, con seguridad, con trabajo, con justicia, sin inflación, con crecimiento y con desarrollo; un pais sin rehenes políticos, sin privilegios para los amigos de los gobernantes y del poder.



Queremos poder vivir en paz, con dignidad, con esperanzas, con posibilidades para todos, con inclusión para todos y no sólo para los que se arrodillan o piensan igual.



Los ciudadanos tenemos esa herramienta maravillosa que es el voto. No debemos desperdiciar esta oportunidad.



El voto es el inicio de la democracia, pero la democracia se sigue construyendo cada dia, cumpliendo con nuestras obligaciones y defendiendo nuestros derechos.



Yo apoyo a la fórmula que encabeza Roy Nikisch, lo hago porque él personalmente es una persona honesta y capaz, lo ha demostrado en sus cuatro años de gobierno en circunstancias absolutamente diferentes a las actuales. Lo hago también porque siento que Nikisch me garantiza el derecho a opinar y a criticar lo que considere mal. Otros tendrán distintas preferencias. Con el voto podrán expresarlas.



Muchas cosas hay que cambiar en nuestro sistema político. Ese voto es la herramienta, es el arma que necesitamos para cambiar y no tener que arrepentirnos después, por haber creído en las mentiras de un modelo terminado antes o después del comicio.



Votemos pensando en un futuro mejor, no nos dejemos patotear ni que continúen humillando y pisoteando nuestra dignidad de chaqueños y argentinos.



(*) [email protected]