Lunes, 8 Agosto, 2011 - 12:12

Frente a los sin escrúpulos, militancia

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El juego sucio que acrecentó su bombardeo contra éste gobierno como pocas veces, hace necesario contrarrestar el poder destructor de los medios de (in)comunicación usados como herramienta desinformativa.

Es con una masiva militancia popular y el uso de todos los medios alternativos de comunicación como contribuiremos a evitar la estafa a la fe pública.

Ninguna crítica, ninguna verdad que se pueda decir debe preocupar, ninguna. Al contrario, ayudan a mejorar.



Lo que merece ser puesto al descubierto -con militancia- es el mensaje negativo y falaz que abruma desde micrófonos, páginas y pantallas del poder mediático concentrado, representante de las minorías explotadoras. Estos, buscan mediante esta feroz campaña que sean los propios beneficiarios de este Modelo Nacional y Popular quienes lo rechacen. Maquiavelicamente tratan de inducir a las mayorías a votar en contra de sus propios intereses. 



La realidad es que el Modelo inclusivo impulsado por un gobierno que ha osado sacudirse el yugo que históricamente colocaron las minorías para proteger sus privilegios, claramente se contrapone a los intereses de sectores acostumbrados a gobernar sin votos. Amantes de los golpes, y de cipayos entreguistas y claudicantes, durante años su poder los llevó a afirmar: dejemos que elijan, deberán gobernar para nosotros. "Ningún presidente resiste en su contra tres tapas de Clarín" es una frase elocuente de la endeblez de quienes justamente por traicionar los intereses populares nunca tuvieron el respaldo ciudadano para resistir. Lo que transformaba efectivamente al grupo de la apropiadora en inapelable tribunal supremo y pelotón ejecutor. 



Néstor Kirchner rompió con esa sentencia, y Cristina la afirma día a día, demostrando que después de muchos años en la argentina gobierna la política, gobierna el presidente, no más el ministro de economía puesto por sectores que en elecciones no superan el 3% de los votos. 



Este el es problema del establishment. Hoy en la argentina el gobierno responde a los intereses del pueblo. 





Ello dio origen a grandisimas campañas como la del supuesto "campo" que fue vendida por los medios como la del campo argentino cuando en realidad la Mesa de Enlace representa menos del 15% de los agricultores argentinos, y tiene intereses absolutamente contrapuestos con los agricultores familiares, que son abrumadora mayoría y auténticos productores radicados en el campo. 





El tiempo demostró que la no sanción de la Resolución 125 como Ley resultó altamente perjudicial para éstos y beneficiosa para los terratenientes y los agroexportadores. Claramente el voto de Cobos fue NO POSITIVO.

Pero a partir de ese triunfo de la traición la embestida ha sido feroz. Todos los logros y avances del gobierno se asignan a "golpes de suerte", "vientos de cola", o se minimizan afirmando que "pudo hacerse mejor". 



Ahora, quienes lo dicen ya gobernaron argentina, de la mano de militares o civiles, y siempre lo han hecho peor. Sino, recordemos la argentina del 2001 a la que nos llevaron los 90. Menem, De la Rúa, Macri, De Narvaez, Alfonsín, todos protagonistas destacados de la debacle que nos colocó al borde de la disolución nacional. No olvidemos que se llegó a hablar de secesión. Provincias que imaginaban separarse del resto. 



A eso nos condujeron los que dicen poder hacerlo mejor. Los que apuestan a la desmemoria. Los que al no poder mostrar los logros de su oscuro pasado apelan a estrategias fraudulentas, como el trillado latiguillo de la "crispación" como sinónimo de agresividad hacia los demás. Es claramente un intento de bozal para que desde el gobierno no se contesten ninguna de sus insidias. Y una muestra de campañas orientadas a crear artificialmente un clima en el que los victimarios se muestran ante la sociedad como víctimas.

Todo esto nos debe mantener alertas, porque si bien Capitanich en la Provincia y Cristina en la nación tienen, según los sondeos, una alta imagen e intención de voto, no debemos subestimar la enorme capacidad de daño y la absoluta falta de frenos éticos de quienes demuestran día a día su disposición por la destrucción de toda construcción colectiva. 



Entonces, de aquí a octubre pongamos todo para asegurarnos futuro, y si el 14 de agosto el triunfo es contundente, con mayor fuerza trabajemos por otro octubre nacional y popular.