Lunes, 8 Agosto, 2011 - 11:49

Opinión de nuestros lectores
La falta de viviendas

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El problema de la falta de vivienda es algo que ha aumentado en estas últimas décadas no solo en Argentina sino que también, son un eco en otros países latinoamericanos como europeos, ya que es una materia sin solución de la antropología social.

Vemos que los problemas habitacionales no son susceptibles de ser solucionados con la inmediatez que se requiere. Si bien el Sistema Federal de Vivienda busca dar curso al problema de las familias de escasos recursos, facilitando el acceso a una vivienda digna. Pero la disponibilidad de estas acciones no son suficientes Ya que por más que se cuenten con varios programas en acción, que atienden a la problemática; hay que ser realista, son pocas las viviendas en construcción como así también la cantidad entregada, frente a la gran demanda, que no es compensada.



En consecuencia, esto lleva inevitablemente a que se sucedan las tomas de predios, de espacios público como lo que ocurrió en el parque Iberoamericano, pero también de propiedades privadas, como lo que pasa en Jujuy y en Tucumán. Sin dejar de lado los casos en Resistencia -de publico conocimiento.



Si bien no podemos ser inocentes en reconocer que estas tomas tienen sus implicancias políticas, que lucran con la necesidad de la gente carenciada para presionar -políticamente hablando-,desde un reclamo social justo, y así producir sus efectos contradictorios a los intereses de las personas que necesitan un techo digno.



Se podría decir que aquí el problema es de carácter estructural, ya que hay una ineficiente capacidad de asistencia frente a la desbordante demanda de viviendas, que tiende a atender el mínimo bienestar para sobrellevar la pobreza y satisfacer sus carencias básicas que van desde un pedazo de terreno, el loteo, a la construcción de la unidad habitacional, que luego tendrá sus consecuentes necesidades, como la cobertura de servicios de agua, luz, cloacas, apertura de calles, ripios, zanjeos, alumbrado publico, recolección de basura y transporte publico.



Si bien existen otros caminos para acceder a una vivienda digna como la compra y el alquiler, aunque sabemos que los prestamos hipotecarios solo están hecho para privilegiados, que tienen un sueldo elevado para hacer frente a las altas cuotas y a las tasas de interés.



Los alquileres también tienen su costo, como los requisito de la garantía y el adelanto, y hay familias que no les alcanza con lo que ganan porque están sujetos a planes, subsidios, están trabajando en negro o viven de changas, lo que hace imposible acceder a un alquiler.



Por lo que el Estado debe generar los medios necesarios para permitirle el acceso a la vivienda tan deseada por aquellos que lo requieran con más urgencia y sean más vulnerables por su condición social.



Ante esta situación la solución para ellos, es la "toma de predios" que conocemos como los asentamientos y villas emergentes, que hoy ya forman parte del paisaje urbano de cualquier ciudad, y que seguirán creciendo. En efecto de ello, las políticas publicas tanto nacional, provinciales como municipales deberán tenerlos en cuenta en sus programas de gobierno para mejora la calidad de vida de esa "nueva comunidad urbana".Ya que la experiencia mediática en esta problemática nos ha demostrado que el manejo de las políticas habitacional no son todas ni absolutamente buenas, ni todas absolutamente eficientes. Ya que cuentan con las consecuentes presiones burocráticas, los sobreprecios y la falta de controles administrativos. Ejemplo de ello fue lo que paso con el programa Sueños Compartidos. 



(*) Abogada [email protected]