Sábado, 6 Agosto, 2011 - 11:01

Frente en alto y pecho firme
Empezar desde la B

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Me piden compartir mis sensaciones, como confeso fanático de River Plate y viviendo fuera del país, a pocos días de empezar la aventura de jugar la “B” Nacional. Así que estas líneas no tienen pretensiones periodísticas, sólo son un descargo futbolero, personalísimo y apasionado de un momento especial e irrepetible (Dios quiera).

No tendríamos que dramatizar: Empezar desde la B no es empezar de cero. Me lo repito todos los días, dándome fuerzas y ánimo para lo que se viene. A veces me lo creo, incluso. Luego, busco noticias que liguen a la banda roja a situaciones gloriosas, como antaño. Pero todo aún sigue sin colores verdaderos, como si la larga pesadilla estuviera intacta. Es evidente que nos ganamos el carnet vitalicio para las gastadas, así que tendremos que robustecer la tolerancia a los chistes, tomar clases aceleradas de Full Contact o aprender el arte de hacernos soberanamente los desentendidos. 



HISTORIA RECIENTE

La verdad, es que desde hace un par de meses, aquí en México donde actualmente resido, vengo dando una desigual batalla. Me he visto enfrentado a una frase que me repiten sistemáticamente mis amigos, conocidos o – incluso – los recién presentados en tierras mexicanas: “Oye, qué tremendo lo que ocurrió allá entre tus paisanos, en Argentina…” Los puntos suspensivos representan mi gigantesco silencio esperando, casi anhelando, que el comentario haga referencia al desempeño electoral de Macri, al rigor del frío en este invierno, o a los escándalos entre participantes y jurado de “Bailando por un Sueño”. Pero es inútil, ninguna de esas cosas importan en esta parte del planeta. Siempre, morbosamente, me reclaman hablar del descenso “del River”, que – para colmo - va acompañado de la estocada definitiva: ¿tú le ibas al River, verdad? Esa pregunta con marcado pretérito es demasiado dolorosa. Se hace muy difícil remontar la cuesta de una conversación así. Pero allí voy. Les explico entonces que en Argentina no “le vamos” a alguien. Nosotros – desde niños – entregamos nuestro corazón y declaramos que “somos de”. La pertenencia queda clara, y la diferencia también. Muchos mexicanos cuando el equipo de su simpatía no anda logrando buenos resultados, deciden cambiarse e “irle” a otro. No son todos, pero sí muchísimos. Lo cual (de sólo pensarlo) en Argentina, es causal del peor de los castigos. Jamás podré decir “le iba”. Soy de River, sigo siéndolo, pese a todo, y al expresarlo reafirmo mi manera de pararme para que no queden dudas de la decisión. Las miradas devuelven un gesto de incomprensión como si pensaran “le debe gustar el sufrimiento”, lo cual no habrán de decirlo por pudor o simple prudencia. 



Ahora que se acerca el inicio de este nuevo tiempo, de andar nuevos caminos, siento que no tengo mayores posibilidades de un interlocutor con el cual profundizar alguna idea futbolera que alivie la sensación. Es imposible que logre ser entendido al hablar de los casi 3.000 kilómetros que hay entre Jujuy y Chubut (suerte que Tierra del Fuego y Santa Cruz no tienen aún equipos en la “B” Nacional) y los otros miles de kilómetros transversales del suelo argentino que tendremos que desandar. No hay manera de que se entienda que en los últimos 3 años (los peores de nuestra historia futbolera) nos mantuvimos como la hinchada más fiel, con mayor número de entradas vendidas de local y de visitante; lo cual seguramente se redoblará en esta aventura de andar por más canchas provincianas. Resulta aún más incomprensible que dos futbolistas que aún no cumplieron 30, hayan resignado varios cientos de miles de euros por venir a “sacar del barro” al equipo de sus amores. Por supuesto, hay mexicanos que casi se acercan a la noción de comprendernos: son los miles que vieron en Youtube al sensacional Tano Pasman y asumieron que esa locura es una perfecta normalidad entre los fanáticos argentinos. 



LO QUE VENDRÁ

Nobleza obliga. Si pude sobrevivir a todo el dolor que para el planeta River trajo el fatídico descenso; si hasta pude acompañar con una sonrisa las impiadosas gastadas; si hasta me permito escribir públicamente estas sensaciones, en gran parte se lo debo al Tano Pasman. 



Como un espejo mágico, desde Internet, el Tano con su corazón desgarrado hasta lo caricaturesco, me permitió reírme de mi propio suplicio. 



Agradezco también que se haya caído el engendro del campeonato de 38 equipos que pergeñó Don Corleone Grondona, porque si no era suficiente humillación irnos a la B, ese reacomodo escandaloso (que seguramente destinaría nuevos millones para la cuenta personal de este personaje) significaba echar kilos de sal sobre las heridas de cualquier hincha de River. 



Así que lo que se viene tiene pocas aristas para comentar. Es casi meterse a hacer futurología. Pero diremos para aproximarnos que los millones de hinchas renovaremos la esperanza en que los que vistan la camiseta de River ganen en todas las canchas. Ante el primer tropiezo, nos expondremos a cientos de miles de cargadas. Así y todo, los que estamos en el exterior buscaremos ansiosamente cada sábado los sitios web que re transmitan lo que Futbol para todos ofrece dentro del país. En todo caso, y como algo muy valioso, aprenderemos a pasar los domingos en familia. También tendremos que aprender a gritar los goles que podamos convertirle a Desamparados, a Patronato o a Deportivo Merlo, como si fueran la reencarnación del gol del yorugua Alzamendi en la final de Tokio del 86. Seguramente en poco tiempo volveremos al sitio histórico que nos corresponde, después de todo con 33 campeonatos nos podemos demorar un par de años y no se nos van a acercar los que nos siguen en torneos ganados (nótese que ni los nombro). Es que así somos, como alguna vez escribiera la genial Eladia Blazquez:

…Como somos, sensibleros bonachones, compradores de buzones por creer en el amor,

como somos, con tendencia al melodrama y enredados en la trama por vivir en la ficción.

Tal como somos, como un niño acobardado con el andador gastado por temor a echarse a andar. 



Chantas, en el fondo solidarios, mas al fondo muy otarios y muy piolas más acá.

Vamos, aprendamos pronto el tomo de asumirnos como somos, o no somos nunca más.

Sí, pese a los golpazos, a las gastadas, a las humillaciones, como somos, allí iremos los millones de hinchas de River, a buscar alguna alegría para el corazón.



(*) Periodista chaqueño