Martes, 2 Agosto, 2011 - 19:44

Opinión
Florentina, una militante de la igualdad

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Mucho se ha dicho de Florentina pero la frase “una joya de la republica” es la que mas justicia le hace, ella misma se definía como mujer poco agraciada y yo agregaría, solo a primera vista porque a los pocos minutos su personalidad te avasallaba, su sabiduría te seducía, su encantador saber decir, la transformaba en un ser fascinante.

Dio a lo largo de sus 99 años cátedra de cómo se debe hacer política, las leyes que se han promulgado gracias a su impulso han cambiado concretamente, de una u otra manera la vida de todos, divorcio vincular y patria potestad compartida, pensión al viudo, pensión a la conyugue divorciada, la igualdad de los hijos extramatrimoniales, el derecho de la mujer a seguir usando el apellido de soltera luego de casada y la pensión de la concubina y el concubino, “digo lo que pienso y hago lo que digo”, mujer de grandes convicciones, para ella no existían los limites, existían las metas a superar “no exijamos lo que no supimos pedir”… proclamaba.



Radical de cuna, cuando le preguntaban que era ser radical, ella decía que no se podía explicar…que era un sentimiento, reclamaba del militante la entrega y la docencia “militar es formar…no solo ir a los actos” repetía hasta el cansancio que el político tiene que conocer a su gente, saber para quien trabaja, conocer sus inquietudes. Cuando se le consultaba como había sido allá en sus comienzos, con la sencillez de los grandes respondía “hemos pasado en mi familia momentos difíciles, pero nunca faltaba un diario” “nunca me gusto la imposiciones hay que crear buenos hábitos”.



Radical y luchadora por los derechos de las minorías, peleó por la igualdad entre varones y mujeres, defendiendo las diferencias entre ambos y los derechos de ambos. En una de sus últimas apariciones, con la dulzura de una vos ronca que la identificaba, pero con la firmeza propia de un corazón que se negaba a envejecer dijo “La sociedad a cambiado y los políticos debemos cambiar…debemos hacer juntos, no separados, unirnos para trabajar por ese hombre y esa mujer a los que les estamos marcando la vida” y a sus hijos radicales nos dijo que para la verdadera unión hay que estrecharse las manos…saldar diferencias y caminar juntos.



Ella decía “todos los hijos y nietos de la vida que tuve….” Y honestamente cuando la noticia de su fallecimiento recorrió los medios de comunicación, sentí, como seguramente muchos radicales, una sensación de orfandad, propia de los que pierden una maestra de la vida.



Es difícil seguir su deseo “Cada vez que me hacen un elogio me duele…NADA DE ELOGIOS porque mis hijos que no tuve, están siguiendo mi camino” por eso le pido perdón por no cumplir con este mandato en este momento y despido con merecidos honores a esta prócer de la política y de la vida, …a esta revolucionaria mujer poseedora de una belleza que encandilaba los ojos del alma.





(*) Diputado Provincial