Martes, 2 Agosto, 2011 - 13:26

Opinión de nuestros lectores
Resistencia, curiosa ciudad

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La semana pasada visité esta hermosa ciudad, donde tengo más amigos que en la propia localidad donde resido, estuve toda la semana y me pareció que caminaba en una ciudad que no es Chaco, que no pertenece a los chaqueños; una ciudad enajenada, donde los propios ciudadanos parecían turistas en su propio terreno.

He visto grandes pantallas instaladas en las calles de la ciudad que incesantemente muestran la riqueza y el poder de unas muy pocas personas que no se cansan de reclamar dominio pleno de la ciudad y de su gente.



Da la impresión que han superado la democracia en un nuevo modo político tendiente hacia la mentalidad de faraones; faraones que no saben construir pirámides ni alguna obra maravillosa; faraones de estos tiempos que solo conocen el arte del maquillaje, en contraste de un pueblo que no forma parte de ello.



He vivido muchos años en Resistencia, hice mi carrera universitaria allí. Renegué del calor y del clima, los mosquitos y la falta de algunos servicios públicos. Es una ciudad que no posee atractivos naturales, no hay nada para ver, no hay nada para mostrar; pero aún así daban ganas de quedar.



¿Por qué era tan hermoso vivir en una ciudad llena de mosquitos, sin vida nocturna ni atractivos naturales, con una molesta humedad y calores bestiales? 



En esta ciudad tengo más amigos que en el pueblo que he nacido y resido. La belleza de Resistencia es su gente en libertad. Es más poderosa que los mosquitos, los calores, la humedad… pero está perdiendo su belleza porque su gente está perdiendo libertad.



Pasaron muchos gobiernos, los militares, y hasta lo peor de la inflación; la gente protestaba, se indignaba pero todos eran dueños de sí mismos. Tenían “planes” que se referían a estudiar, ser profesionales, trabajar, iniciar una empresa; en esos planes se podía soñar. Hasta en los peores gobiernos la gente podía soñar y eran dueños de sí mismos.



Resistencia se ha convertido en una laguna y su gente en peces que no pueden salir al río ni al mar, peces a merced de mayoneros que les ponen una marca y le dan nueva identidad. Ya no se dice ¿quién sos?, sino ¿de quién sos?, ¿con quién estás?, ¿a quién pertenecés? Hoy la gente tiene “otros planes” y valen doscientos pesos.



¿Cuál es ese enorme crecimiento que tanto anuncian estos faraones del maquillaje?, ¿en las enormes pantallas de promoción de dominio público y terrenal?, ¿en las deficientes obras públicas?, ¿en los 50 y 100 pesos por voto? ¿Por qué la gente ya no sueña? ¿Por qué se duerme sin soñar?



“Tenemos la libertad de elegir entre ser águilas o gusanos, pero si elegimos ser gusanos perdemos el derecho de protestar si nos aplastan”. (José Ingenieros).



La obra más importante de todo gobierno es la obra humana, la organización social que conduce a una comunidad organizada. La primera función de un gobierno democrático es de promoción humana donde cada quién aprende a valerse por sí mismo, donde se le da exigencia y valor al estudio y a las distintas profesiones, donde por justicia un docente no puede ganar lo mismo que un portero, donde los que gobiernan no deben enriquecerse a merced de un pueblo cada vez más empobrecido, más humillado, más esclavo.



Hoy todo es más fácil, aparentemente, en conqueistas, en logros, en estudios, pero esto tiene otros frutos y me temo que dentro de poco los docentes serán reemplazados por piqueteros. ¿Qué se hace con las Netbook en las escuelas? ¿Alguien sabe algo más que chatear y buscar páginas ajenas a las ciencias? Estas maquinitas, hermosas y muy útiles, se han convertido en un gran método de controlar la disciplina áulica, cada quién se encierra en sí mismo, en silencio, nadie molesta a nadie, los alumnos son cada vez más buenos.



Los profesores también, ya no son esos “pesados” que daban clases y exigían estudiar. Ellos también aprovechan para chatear. No quiero generalizar pero esto en algunas partes podría estar sucediendo.



¿Estamos creciendo? ¿Por qué se duerme sin soñar?



(*) Charata, Chaco.

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