Domingo, 31 Julio, 2011 - 17:39

El siniestro vial de cada día: ¿Hasta cuándo?

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Sin adormecernos ni aceptarlo como un dato normal de nuestro tiempo tomemos conciencia de que la inseguridad y los siniestros viales constituyen, a no dudarlo, el peor flagelo de la sociedad argentina. Al respecto las estadísticas no mienten y requieren los necesarios cambios de conducta individuales y colectivos por parte de las autoridades públicas y por parte de la ciudadanía.

Se trata de una cuestión de Estado que debe involucrarnos de manera responsable tomando conciencia que está referida a los tres elementos vitales sobre los cuales se construye un Estado Nacional: su territorio, su población y su poder institucionalizado en las autoridades públicas de gobierno en el ámbito nacional, provincial y municipal.



La seguridad vial, como parte de la seguridad, requiere como presupuestos decisiones políticas que se plasmen en un conjunto de normas de regulación de conductas y la verificación de su cumplimiento como la mejor garantía de un Estado de Derecho.



Esas decisiones políticas deben reflejar el consenso necesario y ser el resultado de las distintas fuerzas políticas representadas en el Poder Legislativo, como mejor expresión de la soberanía del pueblo. Es allí donde debatirse las políticas de Estado vinculadas a los grandes temas de una sociedad, seguridad, educación, salud, defensa, justicia etc.



A su vez el Poder Ejecutivo, a través de sus funciones de gobierno y administración y el Poder Judicial mediante la administración de justicia y el control de constitucionalidad en las causas sometidas a su conocimiento y decisión, deben velar de manera continua por su cumplimiento.



Lo expuesto básicamente describe el funcionamiento de las instituciones públicas en el Estado Constitucional moderno lo que requiere toma de decisiones,su cumplimiento y controles que lo garanticen.



Estos aspectos deben ser revisados por parte de nuestras autoridades constituidas, las leyes están, faltan conductas, por eso el tema central de los argentinos en materia de seguridad vial, como en tantos otros es sin duda un tema de revisión de conductas.



Se necesita de conductas coherentes por parte de las autoridades públicas, coherencia entre el pensamiento, el discurso y la acción, de eso se trata, y de un accionar coordinado entre las distintas áreas de gobierno para evitar que las respuestas sean ineficaces, tardías o ausentes, como se viene reconociendo desde distintos ámbitos.



Sin embargo ese accionar coordinado, que debe trascender las cuestiones de política partidaria que a veces, como en este tema, nos debilitan sin obtener los necesarios resultados, debe ir acompañado y monitoreado por una ciudadanía responsable. Se trata en definitiva del "control del control",que muchas veces molesta y del que otras veces se teme y constituye un instrumento idóneo de fortalecimiento de las democracias abiertas y participativas.



Frente al flagelo de la inseguridad vial debemos levantar nuestras voces por los sin voces, las voces del silencio de cada víctima que debe conmovernos y hacernos hacer lo que debemos hacer desde el lugar en que nos toca estar sintiéndonos todos responsables del bienestar de todos y cada uno de los habitantes de nuestra patria.



Ejerzamos el autocontrol, que nos garantiza el cumplimiento de las normas que están para ser cumplidas, el sentimiento de seguridad no se palpa,no se mide, es muchas veces intangible, y en eso radica justamente el desafío de los funcionarios públicos y de los ciudadanos, adoptando conductas ejemplares que se sostengan a través del tiempo, cosechando los beneficios de la libertad que se establece y afianza con voluntad, paciencia sin límites y perseverancia mediante el aprendizaje de cada día.



(*) Juez de la Provincia del Chaco; integrante de la Agrupación Padres en la Ruta