Domingo, 24 Julio, 2011 - 20:01

Si Evita viviera sería montonera

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Hoy a la mañana pedí a cien amigos de distintas localidades de la provincia de Santa Fe que hagan una especie de encuesta y que pregunten, en el centro de sus localidades, cada uno a diez personas, a quién votarían. Son las 17:45 hs, recién me llegan los últimos resultados, los hubiera querido antes.

Sé que “mi encuesta” no reúne las características técnicas que deberían reunir para ser confiables. De cualquier manera los guarismos que obtuve me dan que menos de un treinta por ciento del padrón de 2.430.000 personas, es decir, menos de 700.000 personas serían las que votaron al candidato Agustín Rossi. La misma cantidad que hace 4 años con un padrón que se incrementó en 150.000 ciudadanos. Según mi “encuesta particular” la cifra sería menor aún, superando por poco los 600.000 votos para Rossi. La verdadera encuesta será la que diga en definitiva los verdaderos guarismos, siendo que en este momento se continúa votando.



De ser ciertos estos números, no solamente deja de tener importancia el lugar que ocupa Del Sel, si es segundo o tercero, ambos estarían muy parejos, sino que ratifica la mentira de la invencibilidad del kirchnerismo, ratificando en un distrito tan importante, no ya el fin, sino la estrepitosa caída de un proyecto mentiroso, excluyente, corrupto, prepotente, creador de ilusiones por medio de falsas publicidades, pagadas costosamente por todos; inventadas izquierdas populistas que no profesan y en las que no creen, ni siquiera tienen otra ideología que no sea la de la propia conveniencia y que se adecua a las circunstancias según convenga a sus propios intereses, junto a la descalificación permanente de los opositores o de los que presenten diferencias con el discurso presidencial, no ya el oficial, es la Presidente la única que puede marcar el rumbo, las ideas, los caminos que según ella representan la única verdad. Quien se atreva siquiera a hacer alguna pregunta no “autorizada” es excluido de inmediato.



La idea única es la de imponer el miedo a los propios y a los extraños, a Todos nosotros. También a los gobernadores que aceptan sumisos tan detestable ignominia, que permiten que hasta les digiten los candidatos a Diputados Nacionales. Mongeló y Gladys Soto son una muestra chaqueña. Lo hacen a cambio de promesas de obras, de negocios y de poder. Son incapaces de hacer valer el federalismo que deberían defender.



Los santafesinos no habrían tolerado las afrentas a su dignidad infligidas por la Presidente en sus dos últimas presencias en la provincia. Ni siquiera en ciudades como Santa Fé, habitualmente afines, ni el el norte de la provincia, habrían conseguido tener resultados dignos. Lugares donde hace dos o tres años vivían desesperados por las sequías y hoy viven una bonanza sojera, sienten que las mejoras no son por obra del gobierno, por el contrario, sienten que podrían estar mucho mejor si no fuera por este gobierno. Y no hablo de los terratenientes, hablo de pequeños y medianos productores, muchos de ellos arrendatarios que son los que activan la vida económica de sus pueblos y ciudades.



Podría seguir analizando las causas de la caída estrepitosa de un kirchnerismo que se estrella contra el suelo desde la altura de su propia soberbia y desde su propia construcción autoritaria y excluyente. Creyeron que podían instalar nuevamente la violencia setentista en una Argentina que no la aceptó entonces y que no la aceptará ahora.



La Evita peronista seguirá siendo peronista y no montonera, como ellos quieren imponer. Quienes verdaderamente la mantienen en su memoria la recuerdan como una mujer a quien amaban y aman. No se ama a los violentos.



(*) [email protected]