Sábado, 23 Julio, 2011 - 11:26

Opinión de nuestros lectores
Por qué aspiré a ser Defensor del Pueblo

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Ya pasaron varios días desde que en la Legislatura provincial la mayoría de los diputados dieron los votos necesarios para convertir a los abogados Gustavo Corregido y Daniel Illia en Defensor del Pueblo y Co Defensor, respectivamente. Así entonces se dio el paso más importante previsto por la Constitución Provincial (reforma de 1994) y las leyes provinciales 4190 y 6817.

Este acto legislativo provee a los chaqueños, en la práctica, el instituto del Defensor del Pueblo, también conocido como Ombudsman, como una de las instituciones desde donde deberá trabajarse para que en la provincia del Chaco exista más equidad y se profundice la igualdad ante la ley por esto es que este paso dado en la provincia es de gran importancia cívica e institucional.



Ahora bien, el proceso que desembocó en la designación de la dupla para el Instituto no fue pacífico debido a que el procedimiento para la elección fue cuestionado desde distintos sectores (tanto políticos partidarios como gremiales y sociales), pero la acción igual se concretó porque el consenso necesario ya se había logrado entre los partidos con mayor representación parlamentaria.



Pero lo que mueve a escribir estas líneas no es analizar la legitimidad o no del proceso, sino explicar por qué decidí participar en este proceso de selección como aspirante a cubrir el cargo de Defensor del Pueblo.



Mi postulación no llegó sugerida, apadrinada, respaldada ni impulsada por poder, grupo partidario, social, gremial, religioso ni económico alguno. Hice pleno uso de mi derecho ciudadano a elegir y ser elegido; a postular o postularme para cargo electivo (directo o indirecto) por reunir los requisitos que la Constitución Provincial prevé.



Fue una decisión individual tomada después de mucho tiempo de reflexión en soledad, poquísimas personas allegadas a mí se enteraron de mi decisión de presentar mi carpeta con historia de vida en la mesa de entradas habilitada por la Comisión de Asuntos Constitucionales de la Legislatura.



Quizá por ser una decisión personal, quizá por no haber hecho proselitismo alguno es que el día 21 de julio, cuando se hizo la audiencia pública en la sala de sesiones de la Cámara de Diputados, no hubo representante de grupo alguno apoyando mi presentación. Algo que no me molestó porque fue lo que yo pretendí.



El día en que se hizo la audiencia pública expresé, en líneas generales y atendiendo al tiempo para hablar, por qué me había presentado como aspirante a ocupar el cargo de Defensor del Pueblo, algo que resumidamente lo haré aquí.



Soy un convencido de que el Instituto del Defensor del Pueblo es necesario porque la República con matriz decimonónica no basta para que se profundice la igualdad ante la ley. Es necesario este Instituto para que el control a los distintos poderes del Estado sea cada vez más eficaz y eficiente y para que los habitantes de este territorio tengan un ámbito en el que su voz sea escuchada cuando muchas veces parece que no se los escucha, es decir, un lugar en el que se eche por tierra la idea de que hay quienes no tienen voz.



Como militante del campo político partidario ingresé a la militancia a partir de los 18 años adhiriendo ideológicamente a principios que abogan por un sistema más justo, igualitario, equitativo, en todos los aspectos; con la concepción de un Estado en actitud de proteger a los más débiles. Y en esta línea cobra sentido el instituto del Defensor del Pueblo, como institución del Estado que debe bregar porque se reduzca la brecha de desigualdad jurídica entre los habitantes del territorio.



La militancia política partidaria, entre otras cosas, me enseñó que siempre debe bregarse por mantener abiertos los canales que permitan la resolución de conflictos y más cuando en las partes involucradas están quienes reclaman más y mejor calidad institucional para dar respuestas a reclamos legítimos, pero que muchas veces parecen que no se escuchan porque quienes los levantan no tienen la voz lo suficientemente fuerte como para ser escuchados.



La provincia del Chaco tiene mucho déficit en la resolución de conflictos y problemas, más de aquellos de origen colectivo que se mantienen en el tiempo y están latentes, pero la solución o soluciones no aparecen, y es el Instituto de la Defensoría del Pueblo al adecuado para generar los contextos favorables para el tratamiento y la resolución de esos conflictos.



Pertenezco socialmente a los chaqueños que “vienen de abajo”, soy hijo de madre soltera, mi madre siempre fue trabajadora y su esfuerzo, en conjunto con el mi padrastro, permitieron que pudiera cursar estudios superiores (universitarios y no universitarios), graduándome como Profesor en Lengua y Literatura, primero, y más tarde como Licenciado en Letras.



Esto lo presento como ejemplo de que soy parte de esa gran corriente de chaqueñas y chaqueños educados en los principios de que el progreso se consigue trabajando y estudiando.; esa gran corriente formada por mujeres y hombres que construyen día a día la provincia, pero que también ejercen sus derecho y entienden de que la política no es algo propio de iniciados o elegidos, sino que la política es patrimonio del ciudadano, por ende el ejercicio del derecho de elegir y ser elegido.



Cuando concurrí a la Audiencia Pública convocada por la Comisión de Asuntos Constitucionales de la Cámara de Diputados de la Provincia y cuando tomé la palabra, aclaré entre otras cosas, que no estaba allí buscando diez segundos de fama.



No. Mi participación fue transparente, honesta, legítima y fiel a mi principio de ejercer mi derecho ciudadano y de llevar la voz de un chaqueño del interior, lugar en el que muchas veces se siente con fuerza la sensación de orfandad política y jurídica. Pero también mi participación fue atendiendo a que tengo la formación académica, política, los principios éticos, el honor y la madurez como para desempeñar un cargo de esas características.



Lo cierto es que entre otras cosas, en mi ciudad (Villa Ángela), mi participación en este proceso selectivo para cubrir los cargos de Defensor y Co Defensor del Pueblo, sirvió para que se hablara del tema debido a que un alto porcentaje de la ciudadanía desconocía y aún hoy sigue desconociendo la existencia de este instituto y el gran paso institucional que se dio este año en el Chaco. 



Por consiguiente, miles de villangelenses y centenares de miles de chaqueños, no están conociendo de qué se trata todo esto, por lo que el Defensor y el Co Defensor, tendrán una ardua tarea por delante, ya que este Instituto no está pensando solamente para Resistencia sino para toda la provincia, para todas las chaqueños y todos los chaqueños.



En líneas generales así pueden resumirse algunos de los motivos por lo que decidí presentarme como aspirante a ocupar el cargo de Defensor del Pueblo, y que hoy a través de estos medios hago públicos, no hubo en ningún momento otra motivación. No concurrí para hacer de relleno ni de grupí, lo hice en consonancia con mis principios ideológicos.



Pasado el tiempo agradezco por este medio a todas las personas de mi ciudad y de otros puntos de la provincia, personas que al enterarse de mi decisión me alentaron con sus mensajes y sus palabras. A los distintos medios de comunicación de mi ciudad y ciudades vecinas que se hicieron eco del tema y me entrevistaron para conocer más en detalle el asunto. A todos ellos muchas gracias.



Para mí el balance es positivo y desde ya toda mi predisposición para ayudar y acompañar para que el Instituto de la Defensoría del Pueblo en la provincia del Chaco se convierta en lo que la ley prevé que sea, por el bien de todos los habitantes de la provincia del Chaco.



(*) DNI 16.934.879 

        Villa Ángela