Domingo, 24 Julio, 2011 - 09:16

Presentan Paso de Dos, de Eduardo Pavlovsky

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Con entrada libre y gratuita se presentará en casa de las Culturas la obra Paso de Dos, de Eduardo Pavlovsky el 29 de julio a las 21 horas. Este trabajo de investigación pretende profundizar en el discurso teatral del autor.

Paso de dos Presenta una estructura de un acto sin divisiones. En ella dos personajes: EL y ELLA, en un diálogo que muestra el enfrentamiento de las relaciones entre ambos, juego de lucha y amor, en donde la búsqueda por describir y descubrir las pasiones y el pensamiento del otro, constituyen el eje principal de su interacción.



Para comenzar con el estudio es importante clasificar los rastros y señales que el discurro dramático propone.

RESUMEN



A pesar de que en la dictadura militar argentina los escritores se vieron en la obligación de realizar obras simbólicas que atendieran a la situación sociopolítica del momento, como lo ilustran el los teatros de Roberto Cosa con La nona (1977), Eduardo Pavlovsky Telarañas (1977) y la labor del Teatro Abierto (1981), en donde se abren las puertas a nuevos talentos, entre ellos Eugenio Griffero con El príncipe azul (1982), al volver la democracia no se rompió con el compromiso de hacer un teatro cada vez más significativo en su contenido social y político. Pavlovsky asume el compromiso de desarrollar un discurso dramático, que tomando algunas características del absurdo y con una clara posición critica hacia lo político-social, inició una nueva forma de la dramaturgia teatral argentina.



Este trabajo de investigación pretende profundizar en el discurso teatral de Eduardo Pavlovsky con su obra Paso de dos, estrenada en 1990 en Buenos Aires, por lo que entra dentro del periodo correspondiente a la definición de teatro de ínter texto postmoderno.



Paso de dos no es un texto fácil de analizar, ya que a medida que los personajes se van construyendo y nosotros como lectores espectadores los vamos comprendiendo, éstos comienzan a contradecirse y se desconstruyen al instante. Pavlovsky presenta dos personajes que se buscan constantemente a través del recuerdo, la negación y la violencia. Personajes que nos muestran la otra cara de la tortura, en la que el torturador se aprecia como un ser humano común y corriente, con dudas, frustraciones y emociones.



La realidad decepcionante aparece cuando EL se presenta como el hombre común dentro de la terrible realidad de la tortura, la represión y la violación de los derechos humanos.



Es allí donde reside la critica y la filiación social del texto: el evocar un suceso terrible que han padecido innumerables pueblos latinos, en especial Argentina, con la dictadura y sus secuelas.



Pavlovsky al tratar el tema de la tortura, no se aleja del universo social real. La figura deltorturador aparece como el individuo común y hasta frágil, lo que nos lleva a pensar en la posibilidad de que éste escale posición dentro de la sociedad sin que notemos sus verdaderas intenciones y su violencia latente. Pavlovsky nos advierte y nos hace dudar de la figura estereotipada del torturador o del ser violento, al crear un mundo de relaciones entre dos individuos que buscan soslayar y vencer al otro.



Si bien no queda claro quién es ELLA, sabemos que la relación es un juego de poder e información. Podría ser desde un preso político, hasta el terapeuta atrapado en una transferencia por un paciente obsesivo.



Para Pavlovsky es importante recalcar que este individuo (el torturador) puede estar junto acualquiera de nosotros sin que lo notemos. Mantiene la postura de que éste puede ser una persona con pasado, con maltratos, una persona solitaria que puede pasar desapercibida y de la que tenemos que estar alerta.



Es interesante ver como se trabaja la subjetividad de la figura del torturador, sus rasgos sociales y filiaciones que muestran un mundo de vacíos, miedos y obsesiones. Al mismo tiempo que trabaja la relación íntima que se establece entre el torturador y el torturado. Una especie de conexión violenta por soledad y debilidad.