Jueves, 14 Julio, 2011 - 11:38

Opinión de nuestros lectores
El voto electrónico

El uso técnico de la informática aplicada al proceso electoral empieza en los años ´80, cuando se automatizan las bases de datos de los censos, y se empieza a dejar constancia “digital” del recuento de votos. 

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Pero no fue hasta la campaña americana de 1994 que Internet tuvo protagonismo político como difusor de información (propaganda) y como espacio para el debate político.



Existe una intención legislativa a nivel mundial en favor del sistema auxiliar de máquinas y aparatos electrónicos para las elecciones, siempre y cuando velen por el invaluable secreto del voto y por la eficacia de las elecciones. 



Esta legisladora avanza en esta temática durante 2004 e introduce la necesidad de aplicar el avance tecnológico de automatización de datos, a ciertas actividades electorales, principalmente aquellas vinculadas con el cómputo de votos para mejorar y facilitar los resultados. 



La democracia, cualquiera sea su tipo y grado, se halla sustentada en el sufragio y su fiabilidad depende del procedimiento electoral, que esta sujeto a los avances técnicos que van surgiendo, en una sociedad que reclama procedimientos que permitan comprobar de manera fehaciente los resultados electorales. 



Los procesos electorales no escapan a los adelantos tecnológicos, la búsqueda de rapidez y seguridad para conocer los resultados electorales, llevaron a muchos países, entre ellos Argentina a introducir el uso de las urnas electrónicas a su proceso electoral.



El Chaco introduce la modificación a la ley electoral 4169, logrando así la herramienta necesaria para poner en marcha este instrumento tecnológico.



Primero, garantiza la transparencia en el sufragio, ya que es imposible asociar el voto con el votante porque el sistema no lleva un registro por elector sino un total por candidato. Como dato adicional, se debe saber que no hay manera de adulterar el sistema para que “redireccione” los votos.



Hace más sencilla la votación para los electores, reduce las tareas de los miembros de mesa, y hace más rápido el conteo (escrutinio) de votos y la emisión de los resultados.

Otra ventaja relevante es la seguridad. El mecanismo funciona solo el día de las elecciones y deja de operar si se intenta una alteración en sus programas. Está diseñado para evitar fraudes, sabotajes o accidentes.



Un beneficio adicional es la movilidad del sistema, porque posibilita que en escenarios geográficos con restricciones los electores emitan los votos desde sus casas, colegios o bibliotecas.



Además, permite la accesibilidad para los votantes ciegos y discapacitados, flexibilidad en el diseño y modificación de las papeletas, y prevención de errores involuntarios en el proceso de votación.



Venezuela, Brasil, Colombia, Paraguay y Argentina aplican este mecanismo desde marzo de 2010. Desde 2004 se encuentra en fase piloto en Uruguay y Ecuador.



(*) Abogada.