Sábado, 9 Julio, 2011 - 11:17

Opinión de nuestros lectores
Mañana seremos ellos

Cuando el gobierno puso los ojos en la mega caja de las AFJP y se apropió de ellas, con la ayuda magistral del que hoy es Ministro de Economía Amado Boudou y engrosó de esa manera "las Reservas" para permitirse hoy el despilfarro con fines políticos. Ahora se rumorea que después de octubre se apoderará de la Caja de Retiro de la Policía Federal, que pasará a depender del ANSES, modificándose para ello el sistema de retiro.

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Mientras tanto no cumple con las medidas judiciales de pagar los retroactivos adeudados a los jubilados que hicieron juicios.



Tampoco el sueldo mínimo que hoy cobra un jubilado o pensionado les alcanza para subsistir ya que está por debajo del índice del sueldo básico .Sin tener encuentra los años de aporte y colocarlos en una paridad con aquellos que nunca aportaron.



Cuando vetó la ley del 82%, la Presidente consideró que eso sería la quiebra del Estado, negándoles así un derecho legítimo a nuestros abuelos. Mientras que la discrecionalidad en publicidad de gobierno, en pagar "compromisos políticos" o en obras publicas donde no condice las sumas millonarias con lo que luego se construye, (ejemplo de ello es el programa sueños compartidos, y el plan federal de viviendas) eso parecería que no se lo ve como "quiebra de Estado", donde unos pocos se enriquecen con el dinero de todos.



Pero dar a nuestro mayores un sueldo digno para poder subsistir cuando ya las fuerzas y las enfermedades de la vejez los obliga a tener gastos extras, esto si ocasionaría un desfasaje económico a las arcas del Estado.

Este gobierno hace mucho hincapié en los derechos humanos, pero siempre mirando al pasado.¿Y los derechos humanos del presente, no son reconocidos? Pareciera que para nuestros mayores no existen el respeto a "sus derechos humanos", cuando le cortan la obra social del PAMI, y deben recurrir al hospital público para ser atendidos. Ni hablar de los trámites para cualquier tratamiento, internación y operación.



Cuando no se los tratan con dignidad, lo vemos en los colectivos que no les ceden el asiento, o frenan mal y los abuelos que van a bajarse tambalean en los pasillos con sus pocas fuerzas, o cuando el chofer detiene la unidad lejos del cordón y a las personas mayores le cuesta subir o bajar mientras los miran con desprecio, todo el esfuerzo que hace la anciana/o, como si ellos nunca van a llegar a esa edad. Lo mismo cuando cruzan la calle le tiran los autos y las motos encima, y no tienen en cuenta que caminan lento.



Lo vemos todos los meses en la puerta de los bancos Nación y Provincia parados, haciendo colas interminables en el frío y en el calor. Días atrás pasé por la vereda del Banco Nación a las 18, en la puerta había una señora mayor sentada en una silla envuelta en frazadas, el banco estaba cerrado obviamente, iba a pasar la noche allí.



Y cuando quieren comprar en algún comercio un electrodoméstico en cuotas y los rechazan por su edad, dándole solo la opción de compra de contado.

Y ni hablemos de los que son manipulados por su familia donde el derecho a disponer de su sueldo o ha decidir en los concerniente a su bienestar queda totalmente a cargo de sus hijos o nietos. La llevan a cobrar a la anciana/no y a la salida del banco le quitan la jubilación y se reparten la familia.



En Corrientes un caso que se hizo publico, hace unas semanas atrás cuando lo pasaron en el cable de una abuela que fue echada de su casa por su hija y su nieto y fue protegida por una vecina.



Basta mirar en los programas nacionales como famosas figuras del espectáculo ya maduras que se despachan con adjetivos descalificativos de "vieja decrépita" o "gorda",dando una imagen tan lamentable pero que luego tiene su replica en la calle.



No nos respetamos como sociedad porque no nos respetamos como familia, ni mucho menos como personas. Porque al insultar o desvalorizar al otro por su edad, por su físico, por sus capacidades diferentes tampoco nos estamos respetando a nosotros mismos, ya que quizás mañana podemos estar en esa misma condición que hoy ninguneamos.



En las sociedades antiguas las personas mayores eran valoradas por su sabiduría y se la consultaban ante cualquier decisión importante. Hoy los ancianos parecieran que molestaran, los quieren lejos, callados, son considerados que no valen nada. Cuando debemos reconocerle que ellos son nuestras fuentes, de donde procedemos, lo que hicieron el esfuerzo para que hoy seamos lo que somos, y es el espejo que nos dibujan lo que seremos cuando los años arropen nuestros huesos.



Por ello cuando el Estado le falta el respeto a sus ancianos, la sociedad toda toma el ejemplo y lo que es en lo máximo es en lo mínimo, teniendo luego su eco en cada evento domestico. Recordemos que mañana nosotros seremos ellos, y como hoy los tratamos seremos tratados.



(*) Abogada

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